Créditos:
>>Poeta: Jaime Gil de Biedma
>>Poema: “Loca”
>>Libro: Las personas del verbo
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Este ha sido el chantaje utilizado con Mr. Kenwood para que me arreglase el mac
1.
Será que es cierto que se escuchan las plegarias,
porque hoy todo el mundo estaba de un amable diáfano, sospechoso y turbio. Agradable, casi me atrevería a decir. Pero no me fío de las apariencias.
El tendero pakistaní (que normalmente atiende bronco y austero), incluso hoy se permitió la bromita leve.
Cierto que la calle, el aroma de la tarde fresca, gritaba calma y no malevolencia, pero claro, si hubiéramos de fiarnos del clima…
Hasta los chicos que juegan en la esquina a cricket parecían gozar de la tarde y no sudarla rabiosamente.
Incluso, fíjense, que la tendera del puesto de frutas se ha dignado a poner toda la compra en una bolsa, ella misma, y eso que sólo hemos gastado dos euros.
No sé, yo que soy desconfiado por naturaleza, piesno que todo será porque al final salieron bien las cosas, y Mr. Kenwood me arregló el mac, al final me tuve que apañar con el Pinnacle, en fin, que gocemos de las felicidades y, por hoy, dejémonos estar.
Para recocijo de Vds. les traigo dos vídeos promocionales del proyecto Harold & Blúm como esperanza para acabar con el calor que no nos destrozó hoy, pero que seguro mañana arremete como suele.
Refrésquense ahora que pueden y ya el viernes le damos nosotros una tunda al calor a manguerazo limpio. Bueno, a fuerza de poesía y ducha a baja temperatura. Ah, y no se me olviden, siempre,siempre, la vida es mejor a grito pelao.
En fin, no va a ser tan sexy como la fiesta de la espuma, pero bien seguro que lo pasamos. Se intentará, lo prometo.
2.
>>>>>>>>>>>Expectativas para una ducha fría
Número 1>>>
>>>>>>>>>>>>>>Expectativas para una ducha fría
Número 2>>>>>>
————————————Bola Extra (2)————————————
- Lecturas humeantes de poesía
——————————Bola Extra (3)————————–
^^^^^^Homenaje a Javier Marías^^^^^^.

Javier Das "Sin frío en las manos"
1.
Así sea que llevo unas cuantas horas tratando de reajustarle el sistema operativo al mac y no acaba de funcionar bien.
Horas largas de largos suspiros y lentas desesperaciones.
Uno no debería ocuparse de estas cosas, alguien debería hacerlas por uno mismo, qué se yo, una ONG de la informática, la ONG que ayude a los artistas a no perder su preciado tiempo con las cosas de la tecnología, la eficiencia, la productividad, el trabajo. Que el artista no debería estar para estas cosas, carajo.
Y, además, del mismo modo que no somos nosotros quienes arreglan las tuberías de la casa o el escape del gas, o los socavones en la calle o los apagones cuando las tormentas, no sé por qué demonios se nos presupone que deberíamos ser duchos con la materia de la informática…
En fin, que me llevo trajinando las largas horas de varios días sufriendo incompatibilidades, llorando archivos que no concuerdan y maldiciendo actualizaciones no aptas, que no funcionan, incompletas, mal instaladas o defectuosas o con virus o infectadas o maliciosas o simplemente deficientes.
¿La vida digital era esto?
Y en la cabeza esa canción naïf de Las Pulpas “me estoy cansando”.
Y así estoy, tenso e iracundo como el peor, como el peor de los necios.
2.
Sucede que, al decir de Cernuda,
Y así la vida pasas / morador de entresueños [1]
Pues sí, esto lo que hay estos días de peleas telemáticas conmigo mismo y con mi mac intempestivo. Y ya no sabe uno quién es quien, si es él quien deja pasar la vida y yo el que sueño, o él (mi viejo mac) que somnoliento camina por sus actualizaciones y copias de seguridad, en tanto que yo miro el reloj, taciturno, impotente, y voy anotando las horas, una a una, tachando los palitos al llegar al cinco, al modo de los poetas encarcelados.
Cierto que me sirvió el viernes en el EspaiBrossanova,
para poder exhibir en pantalla grande el vídeo de presentación del proyecto Harold & Blúm (Lecturas a grito pelao); el mac, digo.
Yo creo que gustó (el vídeo, no el mac); al menos a dos o tres personas. Espero.
Vi algunas caras no sé si de satisfacción o de estupor, pero de manifiesto interés, al menos. O yo lo supongo, o me gustaría creerlo.
O podría haber sido así.
3.
“There is no glory in this suffering; it is not an ode: it opens up only to idiocy”,
esto es lo que dice Kristeva sobre Céline, sobre su sufrimiento físico y mental.
Pues aquí lo mismo,
salvando las distancias, claro,
pero es cierto que sólo puede hablarse aquí de idiocia,
qué hermosa palabra.
Cierto que la desesperación mía nada tiene que ver con la de Celine, y así lo espero yo, y supongo que todavía más los que me suelen rodear y quien a diario me comparte la cama, claro.
Y sobre esto hablábamos A. y yo esta tarde, en un café precioso cerca de los cines Floridablanca, donde se me ha dado el gusto de las Moritz triple malta últimamente. A. Sólo concede al vino blanco, cosa que a mi me satisface, he de subrayar este particular.
Pues bien, no de Céline hablábamos precisamente, pero sí de esa cosa tan desdichada que llamamos contemporaneidad.
Y esto porque la libertad, y sucede de un modo insoslayable, conduce a la falta de criterio, o cuanto menos a la dispersión del criterio, que más o menos viene a ser lo mismo. O sea, que la paradoja más divertida del asunto es que el conocimiento nos produce la aniquilación. Yo estoy por conocerlo todo, quiero el conocimiento total, o al menos, saber de las particularidades de la mayor parte de las aristas de toda cuestión, para juzgar con (casi) entera razón o convencimiento.
A. no es que sea más ligera en esta cuestión, pero sí menos obstinada. Y, de lejos, es una postura muchísimo más inteligente.
Claro que yo cuando me obceco no atiendo a razones, y así estoy viendo como el mac sigue con sus rayitas azules y sus carteles de no se puede, incompatible, error etc y yo con ganas de darle un puñetazo.
En fin, que en lo que sí estamos de acuerdo A. y yo es en la confianza absoluta y total en el individuo y su capacidades, pero al mismo tiempo pensamos que (casi) todo el mundo es gilipollas.
Así que como no íbamos a llegar a consenso alguno, esta tarde, y visto que cuando se trata de porfiar en disquisiciones minuciosas uno se cansa mucho y hoy era ya tarde para el disfrute abtruso, pues me he pedido otra Moritz triple malta. Y A. ha seguido con su vino blanco. Y hemos tomado unas patatas bravas que ardían en la garganta.
4.
Y es que a veces el solo pensamiento induce el dolor.
Me explico, faltan quince minutos para las nueve de la mañana y yo sigo con las actualizaciones, y ni siquiera he conseguido arrancar el nuevo programa de edición de video que me proponía, para poder dar un poco de cordura y brío a los vídeos que irán apareciendo en Harold & Blúm a partir del viernes 10 de Julio.
O sea, que a veces es mejor ni ensoñarse ni ensañarse, sino simplemente dejar las horas del reloj correr felices o ineludibles.
Ya lo dice de Quincey:
“todos los peligros se repiten, en particular los malignos” [3]
[1] Luis Cernuda, “El retraído”, de Vivir sin estar viviendo (1944-1949), incluido en Antología Poética. Alianza Editorial. Madrid. 1975.
[2] Julia Kristeva. Powers of Horror (an essay on abjection). Columbia Universty Press. New York. 1982. [pág 149]
[3] Tomas de Quincey. Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Alianza Editorial. Madrid. 2004. [pág 107]
El pasado
viernes 03 de Julio presentamos en el Espai Brossanova yen exclusiva mundial el proyecto
Harold & Blúm (Lecturas a grito pelao)
En su primer fase (Julio de 2009) se trata de un homenaje a Mario Santiago:
lecturas en la ducha de poesía clásica española (que se publicarán
cada lunes)
y lecturas de obras clásicas universales de narrativa
(y que se publicarán cada viernes).
Actualización
08/07/2009
Sólo habrá poesía durante el mes de Julio.
La dirección del blog: Harold & Blúm.
Y algunas fotos:





Nunca es tardepara tener una infancia felizRamon Buenaventura. Teoría de la Sorpresa.
1.
Pensando en los beatniks,
y esto por la película “The beatniks” (1960) [Una burla de Keoruac y sus compinches], de Paul Frees, me brinca en la cabeza esta frase de J. Ernesto Ayala-Dip a propósito de Fogwill,
dice:
“Es posible que los seres o las realidades parodiadas sean ellos mismos los únicos responsables de la parodia de que son objeto” [1]
Y esto también a propósito de la pelicula “La maman et la Putain” que vi el otro día en la filmoteca.
Es una película de Jean Eustache.
También es pura parodia de la nouvelle vague. Su defunción y defenestración. Un verdadero tonelaje que no es que no le deje a uno indiferente, es que te deja tocado, tres horas y casi cuarenta minutos de puro aprisionamiento dialéctico.
2.
A veces, pienso que nosotros, o mejor dicho la imagen que tenemos nosotros de nosotros mismos es justamente eso, una parodia de la verdad.
Sentir con demasiado éxtasis la ventura de nuestros actos, nos lleva indefectiblemente al desasosiego;
sí, es ciclotimia esto de lo que hablo, ¡pues claro!, pero la ciclotimia, en fin, es una parodia de la falsa estabilidad que creemos gobierna nuestras vidas.
Su legado artístico, si se quiere.
Sin saberlo, nuestra mente hace arte de nuestra vida infame. Porque sino, tal vez, nos quedaría sólo el llanto o el suicidio.
Es exactamente esto que dice Ángel González:
“[yo soy] el éxito de todos los fracasos,
la enloquecida fuerza del desaliento” [2].
3.
“Una burbuja es sencillamente una situación en la que los inversores creen que una subida momentánea en el precio de algo va a ser permanente”[3]
Supongo que sucede lo mismo con nuestra personalidad,
que se comporta como una burbuja.
Y es que a veces pienso si la personalidad no es sólo un truco de la cultura para mantenernos bajo su yugo.
Una negligente artimaña de la vanidad.
Porque un éxito nos hace pensar en interminables sucesiones de éxitos. Y ello no suele suceder y, sin embargo, un día y otro es esa nuestra esperanza y convicción.
A ella, de hecho, solemos apostar casi todos nuestros recursos.
Es lo que nos vende la publicidad actual: la identificación a través de la tenue sonrisa provocada por el chiste barato. Una parodia más. Los prosumidores no son nada más que eso: una forma de falsificar la volición utilizando la simulación en modelos aparentemente actanciales.
Es por ello, imagino, que no nos queda sino la estética.
Fíjense en la proliferación infame del diseño gráfico y la cocina de autor, por poner dos ejemplos rápidos en esta nuestra Barcelona más actual.
Javier Marías lo dice en otros términos:
Lo malo de nuestro país es que la realidad siempre acaba imitando a su caricatura, y aun la deja pálida [4]
Sin estética
el ser humano no es más que un simpático esqueleto con piel y vello y enfermedades.
Irónicamente, sin estética, no hay poesía.
Y, sin poesía, no hay vida que merezca la pena ser vivida.
4.
Creo que con toda probabilidad,
nuestro problema radica en esos mismos modelos de representación
(las obras de arte contemporáneas).
Si la época anterior a la nuestra se caracterizaba por ser una época trágica, y por ello había de ser tratada con el humor,
nuestra época se caracteriza por su creciente desapego, y la forma seria e indolente que tenemos de tratarla y que, justamente, revela su falta de ironía.
La consecuencia es que el ridículo se ha disociado.
Nada es ya ridículo, porque todo lo es.
(un ejemplo de imbecilidad compartida)
Es decir, no hay modelos comparativos, ni criba, ni sistemas de valor. Así, el arte no hace parodia del ser humano, sino que irónicamente, lo vuelve sagrado.
El gran ridículo de nuestra época es, digámoslo de una vez: la solemnidad.
Y ello viene marcado muy de cerca por la ignorancia.
5.
Por ello,
debido a la falta de distancia crítica con la realidad,
las obras de arte actuales suelen nacer ya casi muertas, fatalmente ligadas a un momento histórico tan preciso y particular (en el que son creadas),
que en un suspiro su vigencia ya ha pasado.
Y esto tiene un correlato insoslayable en nuestra personalidad, que no acepta el fracaso, y lo disfraza, y crea en torno a él una burbuja, y la dialéctica se utiliza para suavizar los rastros y no para enfatizarlos.
Pero sin rastros, démonos cuenta, sin las piedrecitas que se van dejando para marcar el camino, lo que quedan son livianas y fútiles migas de pan,
y, ya lo sabrán Vds. que este mundo está lleno de buitres disfrazados de pajarillos que no dudarían un instante en comerse todas las miguitas.
Este es el gran problema de nuestra sociedad,
que queremos que todas las cosas sean iguales, pero si invertimos el aserto, fíjense: si todos somos iguales, significa que necesariamente no hay nadie ni nada diferente.
Si cada cual no marca su propio camino con las piedrecitas que son sus fracasos,
y sustento propio de su personalidad, la consecuencia es sencilla:
que la burbuja cada vez se vuelve más irrespirable.
Y muchas burbujas juntas, atropellándose, acaban pareciéndose bastante a una ciudad sitiada.
[1] J. Ernesto Ayala-Dip. “Una argentina soviética”. Babelia (El País).04-07-2009.
[2] Ángel González. Para que yo me llame Ángel González.
[3] La crisis financiera. Guía para explicarla y entenderla. Juan Torres López, con la colaboración de Alberto Garzón Espinosa. Editado por ATTAC. [Pág 20]
[4] Javier Marías. Caricatura del jefe español (o no tanto). En La Zona Fantasma. 5-Julio-2009.
no sé, a veces siento que en hermanocerdo estamos los chicos buenos del rock
[...]
de pronto [A Roberto Bolaño] le hubiera gustado hermanocerdo
Javier G. Cozzolino, en conversación con Javier Moreno, en su blog “Tulipanes para Zamudio”.
Y sucede que, además, es puritica verdad.
El oficio de contar y de escribir también exige puntual su cuota de sangre, sudor y lágrimas.
Ray Loriga en entrevista con Manuel de La Fuente.
Y sí, ya saben maldita la verdad que estas palabras encierran.

1.
En la casa tenemos aire acondicionado,
pero a mí, dejarlo toda la noche en marcha, me produce claustrofobia. Porque ello obliga a mantener las ventanas cerradas, sobre todo las del balcón.
Así que A.
prometió regalarme el ventilador que yo quisiese, y ayer a la tarde nos fuimos a buscarlo.
Irónicamente el que me pareció mejor fue el mismo que ya tuve durante los últimos dos años y que le regalé a mi hermano V.:
un estupendo Taurus Sirocco 14,
que ahora retruena magnífico en el pasillo.
2.
Estaba pensando antes en la orfandad, y su relación con la literatura española contemporánea.
Es cosa asumida en el ámbito anglosajón que las novelas, tanto postmodernas como las más últimas, dialoguen con obras clásicas de su tradición.
El primer ejemplo que se me viene a la cabeza es la novela que leo en la actualidad: “On beauty”, de Zadie Smith. Toma como referente “Howards End” de E. M. Forster. Y lo hace con la mayor naturalidad.
Por qué no sucede esto en la novela española contemporánea es todo un misterio.
Yo me aventuro a decir que es cosa de nuestro complejo.
En otro momento ahondo sobre esto.
Ahora no.
3.
Y es que hay cosas más urgentes.
Me cargué antes la aspiradora de A., unos vasos nuevos (que compramos junto al ventilador), traté de cortarme en los brazos sin éxito.
No sé, lo hacía antes. Proferirme cortes absurdos. Hace años. Todavía me quedan algunas marcas.
Es como la masturbación, que en determinadas ocasiones produce sosiego.
Pues lo mismo, pero no.
No conseguí cortarme, ver la sangre, notar el dolor. La marca roja sobre el brazo… nada.
Juro que estaba fuera de mí, no sé por qué. Hay cosas que todavía no sé controlar. No tengo respuesta.
Pero sé que me empujan a cometer desmanes, desvaríos, tonterías.
Hoy fue raro, me controlé.
Lo único que sé es que estuve en la puerta esta noche,sí, triste como muchas otras noches del pasado, sintiendo la fastidiosa incomprensión… con ganas de pasear en la noche… siquiera sabiéndome yo mismo.
Perdiéndome…
Y la tentación absurda, que algunos tenemos: pensar que la intemperie, la oscuridad, nos darán algún tipo de serenidad, calma, o certidumbre.
Se me pasó. En algún momento. Supongo que es un triunfo del carácter.
O no,
y me di golpes en el cráneo como un primate, y no exagero, porque todavía me duele.
Y sigo sin saber por qué.
Recuerdo algo que me dijo Sergio, un tipo guitarrista que vivía conmigo en Hospital Clínic, dijo:
uno cuando llega a los cuarenta comienza a estar harto de sí mismo.
4.
Me puse a ver “Gomorra”, de Roberto Saviano.
Y me aburrí.
Luego traté de escribir algo, y sí, algo sí escribí. Unos tres párrafos, más o menos.
No hice más que beber ron. Después.
Bebo ahora ron, y son las siete y veintisiete am.
Ya ha salido el sol.
Pues bien.
Y no puedo hacer más que escuchar “El silencio”, y mirar el techo.
Y acordarme de este verso de César Vallejo:
Si he cantado mucho, he llorado más