La jerarquía y el gusto

Adela Arrufat, “No quiero dormir” (2012)

1.

Me llama la atención esta frase:

“Somos ingenuos. Y ensayamos los diferentes usos poéticos que tiene la basura”.

La frase es de Juan José Mendoza, de su artículo Conciencia Spam, publicado en el nº 13 de la revista BocadeSapo –aquí-.

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2.

Y luego leo esta otra frase que también me llama la atención:

“Con el fin de la “dictadura literaria” tocan también a su fin los días de utopía transformadora por medio del arte”.

La frase es de Guido Herzovich, sacado de su artículo La mala conciencia del buen literato, publicado aquí.

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3.

Ambas posiciones, la de Mendoza igual que la de Herzovich, vienen a refrendar la idea de que las jerarquías culturales están en declive, que ya siquiera se sostienen por su antiguo poder legitimador al respecto de una posición social pre-eminente, y su correlato en cuanto a lo económico, claro.

En definitiva, que -y hemos hablado de aquí del tema en otras ocasiones- no se trata ya sino de entrenar el gusto.

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4.

Pero, sin embargo, ahí está la flarf poetryaquí-, y todos esos libros avant-garde que publica, por ejemplo, el colectivo Troll Thread, aquí, máquinas auto-generadoras de sentido que producen discurso continuamente, en el tiempo. Un discurso que, por otra parte, cae en el sinsentido, a fuerza de buscarlo, el sentido.

Y, en su afán, destruyen el gusto, a fuerza de dar pre-eminencia al propio proceso de la búsqueda.

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5.

Y entonces encuentro un vídeo, y Vanessa Place me dice que no, que el conceptualismo es mejor que la flarf poetry:

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Y Kenneth Goldsmith argumenta que la flarf poetry es dionisíaca, en tanto que el conceptualismo es apolíneo, aquí.

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6.

Así que re-leo una frase -como un mantra- del último libro de Salvador Luis, Prontuario de los pies y de los zapatos, que condensa justamente ese punto de tensión entre la jerarquía y el gusto.

“La pregunta es: ¿Cuánto tiempo he de caminar con la
cabeza gacha en este mundo que se multiplica —y sus
normas y sus discursos-como-las-bocas-de-mis-padres se
multiplican con él— sin siquiera pedirme una opinión?” [1]

[1] Salvador Luis, Prontuario de los pies y los zapatos, Ed. Mono Monkey experience, 2012 (p. 13) [se puede leer íntegro y en descarga gratuita -epub/prc/pdf- aquí]

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7.

Y la única conclusión -o hipótesis de trabajo- que puedo obtener de momento es que toda jerarquía regula el gusto y todo gusto atenta contra la jerarquía. Lo cual me deja, sí, en un inestable círculo vicioso.

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