Escribir para ganar una nueva inocencia

Teresita Fernández – “Night Writing” (Installation View)

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1.

Pienso en el grupo de obras de la artista cubana afincada en New York, Teresita Fernandez, y que llevan por título Night Writing.

Para Fernández, la idea es la de crear una serie de poemas visuales, escritos con imágenes, renunciando a insertar partes textuales (comprensibles de un vistazo). Así, habría en ellos una escritura de la noche, del paisaje nocturno.

El lenguaje de la obra así, se manifiesta en la tensión de lo íntimo y lo cósmico, del concepto y de la percepción.

El paisaje nocturno visto como el lugar ancestral en el que los hombres miraban (¿miran?) para adivinar cosas, para adivinarse también a sí mismos.

Algunas de las obras de Fernández traen escritas en Braille determinados pasajes de la literatura clásica (como una suerte de escritura en código, y secreta, hasta cierto punto).

Así, Fernández busca en sus obras ese contacto primordial con la naturaleza al que el arte contemporáneo parece resistirse.

Y es importante que tal indagación, tal intento de re-contactar con la reverberación del hombre en la naturaleza, provenga de una artista conceptual como ella misma, que entiende la obra como investigación, reflexión, pensamiento y reflejo.

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2.

El poeta chileno Felipe Cussen acaba de publicar la miscelánea Opinología (Cumshot, 2012) y que puede descargarse libremente aquí.

Dice en algún momento Cussen (al hilo de Neruda):

“Quizás sería más honesto reconocer que el interés genuino por la poesía suele ser escaso, lo que, a fin de cuentas, tampoco es tan terrible: no puede imponerse el gusto por la poesía, pues nadie ha obligado a los poetas que escriban.”

Quiere decirse con ello que es este un libro de poesía, pero no de poetas. O acaso de la relación del poeta (de Cussen) con la poesía y la pelea por aclararse a sí mismo cuál es el rol que tal relación debería ocupar en la naturaleza del mundo que le circunda y aprisiona (Chile). Pero también de muchas otras cosas, de fútbol, de televisión o de la academia.

El libro es así una recopilación de cartas al director, reseñas, columnas, ensayos y entrevistas publicadas entre 2004 y 2012 en diarios, revistas y sitios web.
Es decir, una escritura pública, pero que, reunida en este volumen adquiere el estatus de poética y, al tiempo, se agencia un tono misteriosamente íntimo, nocturno, confidencial.

No en vano, en su poema “arte poética” escribe Cussen:

“Para mí la poesía es como escribir un diario íntimo.”

Y es por esta razón que los textos, en su claridad expositiva, tienen algo de suicidas.

Me gusta mucho el libro (un libro no nacido sino re-compuesto, por decirlo así), pues se conforma como una suerte de imprevisto dietario; salvaje, envilecido, forzoso, que coquetea también con la estética y la práctica experimental del fanzine.

Habla de la crítica:

“salvo honrosas excepciones, nuestros críticos suman al desinterés la ignorancia de creer que un poema visual no es más que una serie de letras bonitas o dibujitos”

Pero también de la falta de investigación de los escritores:

“mientras muchos pregonan la pérdida de valor social de los libros y critican la escasa capacidad de comunicación del lenguaje, son pocos quienes asumen, más allá de las quejas, la potencialidad que aún esconden las palabras”.

O acaso de la poesía experimental:

“Pareciera que el rótulo de “poesía experimental” fuera un sello de calidad incuestionable, lo que promueve la autoindulgencia e impide reflexionar sobre condiciones básicas para cualquier receptor que no sea otro poeta experimental”.

E incluso sobre los editores independientes:

3 creencias de las editores independientes
1. Creen que no es necesario acusar recibo a los autores que envían sus manuscritos.
2. Creen que una impresión de mala calidad los hace independientes.
3. Creen que demorarse mucho en publicar los libros comprometidos los hace más independientes.

Me ha hecho mucha gracia que en su texto “Carta abierta a los periodistas culturales de Chile” diga lo siguiente:

“No crean que Ignacio Echevarría es el único crítico español que vale la pena.”

Quizá al lector no chileno le resulten ajenas las referencias a la farándula, a ciertos programas televisivos y las menciones de algunos personajes locales, pero, con todo, merece la pena leer el heterogéneo conjunto.

Del mismo saldrá el lector rejuvenecido, se lo aseguro.

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*Nota, el título del post proviene de una frase de Felipe Cussen, de su artículo “Una nueva inocencia”, incluído en Opinología (Cumshot, 2012) [pp 13-15]

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