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Escritos breves, de James Joyce

 

Para conmemorar el día de San Patricio, publicamos ayer en Hermano Cerdo la crítica del libro en edición bilingüe de James Joyce Escritos Breves (Escalera, 2012) y que incluye los textos “Epiphanies”, el ensayo “A portrait of the artist” (germen de Stephen Hero) y el único texto que Joyce ambientó afuera de Dublín, en Trieste, llamado “Giacomo Joyce”.

La traducción y el interesante estudio preliminar que completa el volumen corren a cargo de Mario Domínguez Parra.

El texto lleva por título “Joyce en corto” y se puede leer íntegro aquí.

Confío en que sea de su agrado.

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Los ensimismados, de Paul Viejo

Se acaba de publicar en la revista mexicana de literatura Hermano Cerdo la crítica del libro de relatos Los ensimismados (Páginas de Espuma, 2011) del escritor Paul Viejo, bajo el título de “Mis problemas con la ficción”.

El texto íntegro se puede leer aquí.

Confío en que sea de su agrado.

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Los ingrávidos, de Valeria Luiselli

Se acaba de publicar en la revista mexicana de literatura y artes marciales Hermano Cerdo la crítica al libro de Valeria Luiselli “Los ingrávidos” (Sexto Piso, 2011) bajo el título de Levedad Fantasmal.

El texto íntegro se puede leer aquí.
Confío en que sea de su agrado.

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Cerdos del mundo: uníos

La revista mexicana Hermano Cerdo (fundada por Mauricio Salvador y Daniel Espartaco Sánchez en 2006) cumple en 2011 cinco años de existencia.

Han pasado muchas cosas en esos cinco años y hoy más que nunca la familia cerda se ha ampliado de manera rizomática, cubriendo un espectro bastante amplio de la producción y recepción de la literatura en castellano a ambos lados del océano.

Es toda una suerte, pues, que una revista así exista y ojalá siga existiendo por muchos años.

Algún artista urbano anónimo ha querido rendir homenaje a esto cinco años de vida en las calles de Barcelona:

Visto en la esquina de C/ Comte Borrell con C/Tamarit

 

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Las correspondencias, de Pedro G. Romero

La crítica,

que forma parte del proyecto Un vistazo a la nueva narrativa española y latinoamericana

pueden leerla completa en Hermano Cerdo –aquí-.

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Mis lecturas del 2010 para Hermano Cerdo

Por ordenar un poco las cosas, procedamos con los libros publicados este mismo año. En cuanto a narrativa en castellano, sin la menor duda, y a cientos de kilómetros de distancia de sus competidores, está ese canto fúnebre y liberador a la galaxia Gutenberg que es Dublinesca deEnrique Vila-Matas (Seix-Barral) y su anexo teórico que es Perder Teorías (Seix-Barral). En catalán, sucede lo mismo con Maletes Perdudes de Jordi Puntí (Empuries/Salmandra), una epopeya de tintes rushdinianos, narrada con humor benevolente, un dominio mastodóntico de la estructura de la novela, y el ensayo de una voz colectiva salvado con talento y voluntad. En lengua extranjera (traducida al castellano), lo mejor que cayó en mis manos fue Sin arte del maestro de las letras húngaras –y aristócrata- Peter Esterházy (Acantilado). También destacaría París, Francia de Gertrude Stein (Minúscula), un libro de muy difícil traducción, y resuelto maravillosamente por Daniel Najmías a quien, por cierto, acaban de dar el V Premio Esther Benítez de Traducción, justamente por esta obra.

En cuanto a los textos de índole memorialística, cabe reclamar el cetro para esa exorcización del demonio del padre que es Tiempo de vida, deMarcos Giralt Torrente (Anagrama). Sobre memoirs de tipo personal/literario, acabo de leer Seductores, ilustrados y visionariosde J. M Castellet y me parece muy pertinente, con su dibujo como engouache de la vida literaria del crítico catalán.

Sobre autobiografías geniales y de paradójica estructura (para una biografía) hay que destacar Summertime (Harvill Secker) de J. M. Coetzee, pero también una última que, de no ser por la altiva prosa de su perpetrador, podría haber sido también genial, me refiero aAutobiografía sin vida (Mondadori), de Félix de Azúa.

Referente a los libros de relatos me quedo con Los voladores(Acantilado) de Peter Stamm La puerta de la luna (Destino) –y que estoy leyendo ahora mismo- de Ana María Matute.

Del lado de los libros ensayísticos, escojo la edición de la Obra poética de J. M. Junoy (El Acantilado), que viene con una introducción y estudio de Jaume Vallcorba sobre Junoy y su tiempo (el tiempo delnoucentisme catalán) .

Dos descubrimientos más o menos azarosos fueron el libro de poesía de Antonio Cabrera, Piedras al agua (Tusquets) y una obra que dialoga con gran acierto con el arte contemporáneo y que es Las correspondencias de Pedro G. Romero (Periférica).

Y no puedo dejar de hablar de la que es, de lejos, la mejor opera prima de este año: Historia de un ladrón, de Mercedes Álvarez (Caballo de Troya).

Me gustaría también destacar la importancia que tiene para el lector español la edición de Papeles de Recienvenido y Continuación de la Nada (Barataria) de ese autor raro y genial que es el argentinoMacedonio Fernández.

Del lado de la literatura más comercial, confieso que me gustó muchoEl arte de la resurrección, de Hernan Rivera Letelier.

Entre los libros que leí este año pero que fueron editados anteriormente, destaco por sobre todos la trilogía Tu rostro mañana(deBolsillo), así como El Hombre Sentimental (deBolsillo), ambos deJavier Marías. A su lado habría que situar Últimas tardes con Teresa(deBolsillo) de Juan Marsé.  Light in August (Vintage) de William Faulkner completaría el podium. También este año leí, por fin, ese prodigio de estructura temporal en tres tiempos simultáneos que esConversación en la Catedral (deBolsillo) de Mario Vargas Llosa. Debería decir que este verano me propuse leer por completo A la búsqueda del tiempo perdido (deBolsillo) de Marcel Proust, de la que solamente había leído algunos tomos sueltos. Estoy a medio camino.

No puedo, por otra parte, dejar de destacar más libros que me han apasionado este año, como ese diario impreciso del recuerdo asociativo y caprichoso que es Me acuerdo de Joe Brainard (Sexto Piso), la descacharrante El papel de mi familia en la revolución mundial(Minúscula), de Bora Cosic,  la obra maestra La extraña de Sandor MaraiCécile de Benjamín Constant (Periférica), Señales que precederán al fin del mundo (Periférica) de Yuri Herrera, y los relatos incluidos en Drown (Faber & Faber) de Junot Diaz.

En un lugar preeminente (y bien iluminado) habría que situar Rosas, restos de alas (La Fábrica) la primera nouvelle del escritor Pablo Gutiérrez y que deja en ridículo a la mayoría de sus coetáneos.

Ayer mismo comencé a leer Gran Sertón: Veredas (Adriana Hidalgo) de Joao Guimaraes Rosa, y me tienen absolutamente atrapados los Diarios [1957-1989] (Anaya & Mario Muchnik) de Carlos Barral, editados por Carme Riera, los cuales leo frenéticamente en el silencio filoso de las madrugadas del frío mes de diciembre, como si fuesen una medicina, un purgante, o un rezo entrecortado e hiposo.

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El listado completo con todo los participantes: aquí.

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Tratado -rápido- de urbanidad

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La civilización en Sitges

1.

Me siento

del todo incapaz de dar cuenta de tantas cosas sucedidas en los últimos días,

las últimas semanas…

Va todo esto tan rápido que incluso un verso magnífico que se me iluminó hoy en la playa de San Sebastià, de Sitges, se me fue corriendo con la velocidad misma de los trenes.

Desapareció.

Me vino fugaz el poema, y zas! desapareció.

Así es la poesía: caprichosa.

Así que me siento ahora en mi escritorio, ya sin poema y ciertamente agotado,

y son las cuatro y media de la madrugada del jueves.

2.

Tomo un café más, para que me mantenga despierto, pues corro el riesgo de cerrar en un descuido los ojos y perecer en esta silla, caído contra el escritorio.

Así todas y cada una de las imágenes felices pelean bravas en mi memoria por buscarse un lugar prominente.

Y se suceden, una tras otra y soy incapaz de grantizar su adecuada identificación espacio-temporal.

Sí recuerdo con mayor fijeza el día de hoy, feliz y relajado, que pasamos Á. y yo en Sitges.

Y eso que no quería ir a Sitges. Y eso que, hasta el día de hoy, detestaba Sitges. Y, sin embargo, casi podría llegar a afirmar que -de súbito- la adoro.

Ha sido un acierto mayúsculo elegir hoy Sitges como lugar para nuestra excursión,

pues he sentido una tranquilidad esta tarde que hacía meses que no sentía.

Abrir la vista al mar mediterráneo y dejar que los ojos se llenasen de mar fue bueno. Qué digo, fue excelente.

A veces pienso en la gente que vive en el interior, que no tiene esa suerte.

Pienso que produce una salud mental fabulosa el poder llenarse regularmente los ojos de mar.

Diría que, al menos para mí, es condición indispensable para no enloquecer.
Sí, congraciarse con Sitges fue bueno, muy bueno.

3.

También ayer fue un día de puro contento.

Celebramos los 32 años de Cristina, la mejor amiga de Á. y le preparamos una fiesta en casa. Y más tarde, con el delay intercontinental, hicimos lo propio con mi amigo Santiago, que también cumplía años, 44.

La celebración hubo de ser necesariamente por teléfono.

Unimos Barcelona con Cartagena de Indias durante un buen rato.

Y hubo mucha felicidad y regocijo.

Le regalamos a Santiago un capitulo especial de Harold & Blúm con un extracto de la novela que anda escribiendo. A Cristina le regalamos una blusa preciosa. De diseño exclusivo, además.

Sí, sí, ayer fue un día agotador y muy feliz.

Lo hablaba hoy con Á., le decía: me gusta hacer feliz a la gente.

No sé si es un signo de generosidad. O de puro egoísmo.

Creo que se trata de algo que nos inculcó mi madre, y que es lo siguiente:

si algo está en tu mano, algo que hará feliz a otra persona y, además de que está en tu mano, se da la oportunidad de poder hacerlo, hazlo.

No lo pienses dos veces.

Supongo que es una máxima: se bueno con los demás y los demás lo serán contigo.

Claro que sospecho que hay aquí cierto sedimento de mi educación católica.

Á siempre me lo dice: eres un puritano.

Puede,

pero me gusta hacer cosas por los demás.

Me siento mejor haciéndolo.

4.


Y felicidad hubo también el martes, que fuimos a ver a los Loopoetas, al Eléctric de Gràcia. Y fue una maravilla, calurosa en todas las acepciones de la palabra.

Tanto durante el show como en la fiesta privada posterior. Harold & Blúm están muy contentos de poder compartir escenario en Septiembre con los Loopoetas.

Gracias, amigos.

5.

Sí,ya lo digo, han sido días de urbanidad y civilización.

Días de hacer muchas cosas y estar con mucha gente (porque además la semana pasada estuvo la familia de visita, y sí, fue fantástico, pero agotador)

Un escritor debe llenarse de gente, pienso, para conseguir ser él mismo, un aislado ser solitario que acaba siendo una pequeña representatividad de todo el mundo.

Eso debería ser el escritor: serlo todo a fuerza de ser él mismo.

Antes lo hablaba con Á: lo más genuinamente local es siempre lo que acaba siendo más internacional. Un escritor debe ser una genuina ciudad única que contenga en sí el germen de todas las ciudades posibles.

Por ello ahora apetece recogimiento y mesura. Y orden y un poco de escritura.

Y mucha agua, también, un río furioos de agua que destile del riñón los alcoholes múltiples de muchos días de baile y risas y rock and roll.

Porque es que el domingo pasado hubo soirée en casa de Vincent von Reverb y el viernes fiestazo en La Porta del Raval.

Y el jueves anterior… bueno, no demos cuenta tampoco ya de más cosas.

Que es sufiente por hoy.

Sí, ahora se impone el relajo, la limpieza de los sentimientos, poner orden sobre las emociones y hacer de ellas (tras el torbellino) utilidad poética.

Reencontrar, en fin,

la armonía diluida en las carreras tremebundas de las semanas últimas.

6.

Así que me dejo llevar ahora,

aquí, sobre la silla, fumando ocioso un cigarrillo, viendo como por sobre los raíles del pensamiento siguen deslizándose caprichosas,

cósmicas y mediterráneas las imágenes de los últimos días.

Dejo que,

como en la canción de Manolo Tarancón, los momentos que no volverán me reverberen en el estómago. Y me lo preñen.

Para poder hacer de ellos literatura.

Durante los próximos días…

La playa de San Sebastià, en Sitges.

La playa de San Sebastià, en Sitges.

Un nuevo capítulo de "Nos vamos a París"

Un nuevo capítulo de "Nos vamos a París". Jueves 13-Agosto-2009

>>>CONTENIDO EXTRA:

Me ha hecho muchísima ilusión

que Fausto Carámbura

(en su blog Contratiempos)

seleccionase un extracto de un antiguo relato mío llamado

“Rainer Maria Rilke y los rayos del Caribe”,

(¡gracias Fausto!);

Y como

no creo en el azar sino en la disposición significativa de todas las cosas,

Fausto ha conseguido ilustrar de un modo perfecto esa nostalgia  de Hermano Cerdo de la que habla Claudia Apablaza.

Pero, ah, no se me alarmen, que en septiembre los cerdos volvemos con energías renovadas.

Ya verán, ya…


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