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Cartografía sentimental (XCIV) – Generalizaciones y generalidades

<<<5 cosas>>>

por las que ha merecido la pena seguir vivo en el día de hoy:

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1.

La siguiente frase comentada por Hilario Goicoechea, el aprendiz de poeta surrealista protagonista de la novela Fuegos con limón (Tusquets, 1996), del escritor vasco Fernando Aramburu:

“Hoy como ayer se me figura que emitir juicios que abarquen indiscriminadamente a esta o aquella clase humana (los negros son tal, las mujeres son cual) es practicar una filosfía de pelotón de fusilamiento. Apiñando gente uno consigue ahorrar bastante municion” (p. 21)

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2.

La visión nada idílica del poeta José Antonio Moreno Jurado sobre la infancia y la adolescencia, cuando en su libro de memorias Aracne (Paréntesis, 2011) dice que:

“Es posible que la inocencia de los niños y la altivez de la adolescencia sean más crueles de cuanto imaginamos. Se encierran en sí mismas y se utilizan como pretexto para realizar los actos más cobardes y el desdén más vergonzoso” (p. 30)

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3.

Una de esas verdades sangrantes que no gustan nada a los geeks engreídos, pero que descubren que la realidad es como es y no como deseamos, soñamos o publicitamos que es. Se lo ha dicho hoy la consejera delegada del grupo Random House Mondadori Nuria Cabutí  a Xavi Ayén y lo publica La Vanguardia (Edición del 26-10-2011 / Sección Cultura / p. 35).

Asegura Cabutí (y no por convicción, sino con datos en la mano: el mercado digital apenas significa un 10% hoy en USA) que:

“Durante muchos años, pero muchos, el libro en papel continuará siendo el formato más deseado por los lectores

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4.

La canción “Fachero” del grupo argentino Sherman & Los Crocantes, con su ritmo insidioso y su no menos capcioso protagonista, uno de esos personajes intrigantes tan odiosos que no son más que pura fachada.

+ info: aquí.

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5.

La obviedad (no por ello menos nociva) de la que da cuenta Marc Caellas en su libro de ensayo -cínicamente corrosivo y- misceláneo Carcelona (Melusina, 2011)  al hablar de la literatura vial que crea la ciudad de Barcelona y cómo es consciente de tratar de inventar un mundo a través de trales prácticas. Así, llama la atención Caellas sobre un ejercicio que parece insoslayable en este siglo XXI, pues que:

“lo relevante no es producir obras sino prescribir sentidos” (p.129)

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La vanguardia era esto

1.

He leído antes una frase que ha venido a constatar cierta aprensión que he venido sintiendo desde antiguo sobre la potencial hermosura que habita en todos los seres humanos aún sin germinar;

a la poesía, pues, me refiero.

La he leído -la frase- en un libro de Fernando Aramburu (nunca había leído antes a Fernando Aramburu, el nombre me suena a político del país vasco, quizá esta intuición fuese suficiente para mi alejamiento).

Bien, decía la frase:

“En cada ser humano se esconde, en potencia cuando menos, una maravillosa poesía” [1]

Esto ha confirmado mis sospechas, las de que, al menos, una frase hermosa, un destello de sabiduría bella y verdadera yace en todos y cada uno de los seres humanos, hasta en los más tontos, zafios y petulantes.

Pero esto, además, me ha hecho pensar en la proliferación en la red de los así llamados (y autoproclamados) poetas -y poetisas-, todos ellos rozando o apenas superando los veinte años.

Y es que hoy, le da uno una patada a un bit y surgen tres poetas enfebrecidos dominados por su ímpetu juvenil y su verborrea de acné.

 

2.

Buscando más frases, me encuentro con una entrevista de 1977 a Ángel González, en la que el poeta dice:

“La vanguardia es una maravillosa tentación, siempre lo ha sido: hacer lo nuevo, lo nunca hecho… Pero lo nuevo hoy no es copiar a Apollinaire, ni pintar como un cubista, esta muy bien hacerlo si a uno le apetece y le divierte, pero sin creer nunca que se es vanguardista. Hacer lo que otros produjeron hace 40 años no es más que ser un pompier[2]

El art pompier se refiere al academicismo francés de la segunda mitad del siglo XIX, pero, en el fondo, es una denominación peyorativa que denuncia el arte hueco, sin contenido; un arte de pretensiones oficiales y afecto al poder.

No es baladí, pues, que el tema predilecto del art pompier, cuyo más abyecto paradigma está simbolizado por la figura de Ingres, fuese el desnudo y que primase el diseño por sobre la fuerza del color.

Si tuviésemos que ponerle un nombre hoy a esto, a mí se me ocurre que casaría bastante bien con el postporno et al.

3.

A este respecto, a la de la fuerza idiosincrásica del estilo de un autor, en una conversación reciente con Umberto Eco, dice Javier Marías:

“La palabra estilo desapareció del vocabulario, ni los críticos la usan” [3]

4.

Y para acabar de rematar el estado de cosas en la producción literaria actual, me encuentro (incrédulo) con la siguiente confesión de Micah P. Hinson, y que, me parece, deja bien claros los valores de lo que hoy se considera nuevo:

“No sé mucho sobre literatura. Estudié un poco en la escuela antes de dejarlo, pero aparte de eso… He leído “Miedo y asco en Las Vegas”unas 200 veces, “En el camino” unas 90, “El diario del ron” unas 300… Otras personas habrían leído 300 libros diferentes, pero para mí todo consiste en estudiar aspectos muy particulares… ” [4].

Acojonante, ¿que no?

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[1] Fernando Aramburu. El artista y su cadáver. Ed. Tusquets. Barcelona. Febrero de 2002. [pág 41]

[2] Jorge A. Marfil. Ángel González: presencia de un poeta mayor. El Viejo Topo. nº 11. Agosto de 1977. Se puede leer aquí.

[3] Javier Marías en conversación con Umberto Eco. Diálogo politeísta. El País / Babelia. 22-01-2011.

[4] Micah P. Hinson en entrevista con Marc García García. Algunas cosas sobre el sr. Hinson. Revista de Letras. 17-11-2010.

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Hombres que mean mal

1.

el mar se fue despellejando

José Eugenio Sánchez [1]

Desde mi balcón,

lejitos, lejos,

veo las montañas; sus cúspides solitarias;

poseen esa suavidad característica de las montañas que anidan cercanas a la costa; sus cúspides.

Preferiría tal vez el mar cercano. Tal vez.

Pero tengo enormes bandadas de golondrinas aquí. Las veo como van y vienen, en alegre dispersa formación.

Se unen y se desunen con una facilidad y gracia mayestática.

Su canto es agradable y plácido y neutral.

Su piar ,incansable; su lirismo, educado.

Así que ya me va bien con las golondrinas, las montañas y todo el horizonte casi limpio de edificios y gentes.

Yo ya soy una multitud.

Cada hombre lo es.

(o lo intenta)

2.


y no he podido acostumbrarme / al orden triste de las primaveras

Joaquín Sánchez Vallés [2]

Decía Susan Sontag en sus diarios juveniles que “la única diferencia entre seres humanos es la inteligencia…”.

El caso es que hoy me he encontrado con mi padre.

Dos veces.

Es matemático. No mi padre, que es pintor, lo matemático es que siempre me lo encuentro apenas salgo de casa.

Hace una semana que no salía de casa, escribiendo, y cuando al final me decido a salir, puf! ni quince minutos: zas! ahí está el tío.

Tiene un radar afinadísimo.

Siempre, siempre, siempre, siempre sucede igual.

En fin, que el tío tiene dos perros ahora: un labrador y una perrita pequeña que se llama Vilma. Del perro grande desconozco el nombre, no hemos sido presentados.

Vilma es una perra incontinente, es incapaz de controlar sus emociones, es tan pura en su incivismo que produce compasión; como un niño de unos meses, que no controla lo meramente fisiológico. Lo básico, digamos.

Así Vilma, cada vez que te ve, así hayan pasado años (no importa), se vuelve loca y pierde el control y se mea encima.

No, no sabe manejar sus emociones.

Es un globo salvaje de feromonas. Una lengua iregulable que explota lamiéndolo todo. Y cuando ya su nervio es pura histeria se lame a sí misma y se muerde y se revuelca y trata de producirse el mayor daño.

Y, al poco, vuelve de nuevo a mearse otra vez y te lame y se refriega voluptuosamente… y… hasta que se queda sin líquido que echar y desaparece avergonzada en un rincón.

Al decir de Fernando Aramburu el género humano es un animal de compañía. Igual que Vilma y el perro labrador.

Lo que quiero decir es que la diferencia de los hombres con todo lo demás, no se establece en cuanto a inteligencia ni en cuanto a la humanidad o no de los seres, ni a lo animado tampoco.

Lo que quiereo decir es que lo que distingue a los seres humanos de todo lo demás es que saben dónde tienen que mear.

Por educación, aprendizaje o natural decoro.

Por eso nos parece tan mostruoso encontrarnos a un inglés sacandose la minga por cualquier esquina del Gótico.

Es atroz, nos asemeja a Vilma, la perrita de mi padre.

Y qué decir de esas inglesas orondas con sus ingles tremendas cogiéndose de la mano de alguna amiga menos borracha y… desinflándose en cualquier esquina del Gótico.

Así pues se trata sólo de una cuestión de estética, no de inteligencia; digamos que el snobismo humano -y literario- pasa por el buen control de la bragueta.

Apliquemos esto también al sexo, claro.

Resumiré diciendo que el hombre es el único ser, objeto o sema capaz de encontrar lirismo y tristeza en la primavera.

Y que sabe además donde es adecuado aflojar la vejiga.

3.

y volver a recordar que aquello que ata nuestra carne

proporciona recodos astrales al espíritu

Alberto Zurrón [3]

Y de hombres va la cosa,

porque me he enterado hoy de que el primo de un amigo mío ha muerto

de muerte súbita.

Toma sorpresa,

para que digan que literatura y vida no tienen nada que ver.

Ja!

La literatura siempre es profética o

sino se queda en meado de borracho.

El tipo, un buen tipo, además, 36 años, cayó desplomado a la salida del casino de Castellón. Había una actuación, por lo visto. Cantaba una amiga suya, desconozco el nombre, pero la chica detuvo la actuación y para cuando fueron a asistirle, ya estaba muerto.

Cayó desplomado justamente a la salida del casino de Castellón, en la misma puerta, pero ya en la calle.

En la acera,

descuajeringado. El corazón le dejó de latir.

Estas cosas suceden así, no tienen que ver ni con la inteligencia ni con la estética.

Es cosa del ADN. Ese paraíso insondable.

Lo que sí queda a nuestro alcance es acometer proyectos importantes.

Porque ya lo ven, un día se te hincha el corazón o te explota una venita ridícula y adiós.

Así he estado yo la última semana dedicando todos mis esfuerzos a “Esto es la Muerte súbita”. Luchando contra mi ADN, con inteligencia y decoro -creo, espero-.

El caso es que lo he estado testeando hoy. Al parecer es bastante bueno. Está gustando mucho. Hasta me asombra haberlo escrito yo. Es increíble.

Ya lo verán publicado dentro de unos meses.

Entretanto, pues compórtense, claro, no hagan como Vilma, no dejen todas las alfombras de la casa hechas un asco.

Que ya nos vamos conociendo…

[1] José Eugenio Sánchez. “Hablan de un rencor profundo”, de Physical Graffiti. X Premio Fundación Loewe. Ed. Visor. Madrid. 1998.

[2] Joaquín Sánchez Vallés. “Nunca tuve un jardín”, de El tiempo irreparable. Premio Internacional de Poesía “Barajas-Puerta de España” (1991). Ed. Ayuntamiento de Madrid & Asociación Prometeo de Poesía.


[3] Alberto Zurrón. “Soldados de plomo custodian el paraíso”, de Habitar la onda. Premio “Cebolla de Plata” Villa de Cox (Alicante) 1994. Ed. Pre-textos. Valencia.

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