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La timidez en/y la escritura

Patrick Carpentier – somewhere (2012)

1.

Dice Javier Moreno:

“los escritores fragmentarios tienen pulmones débiles o, quizás, sean tímidos, incapaces de secuestrar la atención del lector durante mucho tiempo. Ante todo, no desean molestar”.

Javier Moreno, Alma, Ed. Lengua de Trapo, Madrid, 2011 (p. 16)

*

2.

Y dice Juan Carlos Onetti:

“Releía viejos libros como si estuviera logrando unirme de verdad a los autores y el placer se mezclaba con la tristeza de sentirme ausente, tal vez para siempre, del mundo de verdad, del mundo que yo había conocido y donde en la adolescencia fui formando con días y noches mi personalidad”

Juan Carlos Onetti, Cuando ya no importe, Ed. PuntodeLectura, Madrid, 2008 (p. 59)

*

3.

De lo leído se puede sacar una conclusión rápida y una objeción.

La conclusión primero: que los escritores fragmentarios viven en la realidad del mundo palpable, afuera de la literatura. Y es por ello por lo que pierden la atención del lector con rápidez, por la razón de que el lector ya vive en la realidad y justamente lo que busca en un libro es que le saquen de esa realidad, aportándole una visión nueva o un prisma diferente desde el que mirar lo ya de sobras conocido. Lo último que quiere el lector es que le recuerden lo que ya sabe.

Y ahora la objeción: la timidez no tiene nada que ver con la gallardía, pero sí con la ambición.

Lo que les falta a los escritores fragmentarios hoy es precisamente tal ambición.

*

4.

Un ejemplo palmario de que la fórmula fragmentación + timidez no está obligada a producir los resultados que pronostica Javier Moreno es Enrique Vila-Matas.
Aprovechemos, pues, para verlo en una entrevista de 2001 en el programa Off the record.

Si pinchan en la foto (que le tomó Vasco Szinetar en Venezuela ese mismo año, justo cuando le dieron el Rómulo Gallegos) y de la que el propio Vila-Matas dijo que su rostro era “joven todavía en 2001”, podrán acceder a la entrevista íntegra que le hiciese Fernando Villagrán cuando -como se dice en la web del programa- todavía no le habían dado ningún premio, más que uno en el colegio y por la razón de ser el único que se había presentado.

Aprovechamos además para felicitar al sr. Vila-Matas por esa crítica tan contundente que firma Jacqueline McCarrick para el Times Literary Supplement y que nosotros ya adelantamos aquí.

Sacado del blog El ayudante de Vilnius, aquí.

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Cartografía Sentimental (CXVIII) – Mejor con imágenes, por esta vez

<<<5 cosas>>>

por las que ha merecido la pena seguir vivo en el día de hoy:

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1.

El cortometraje del escritor Enrique Vila-Matas “Fin de verano” (1970), que tenía en propiedad la Filmoteca de Catalunya, pero que, por fin, se ha puesto a disponibilidad del público de la web.

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2.

El proyecto experimental El hombrecito, comandado por nuestro poeta dominicano favorito, Frank Baez, y Homero Pumarol y que, a falta de mejor definición, se autodenomina como “la primera banda de spoken word dominicana”. En la base del proyecto se halla la idea de sacar la poesía de Baez y Pumarol de sus libros y comunicarla de una manera diferente, sirviéndose de la música y la proyección de imágenes y videos que, de alguna manera, sirven para (re)interpretar los textos.

Pensando en tal proyecto, aquí en La soledad del deseo no podemos dejar de acordarnos de lo que hacían Experimentos in da note con los versos del poema de Manuel Vilas “Audi 100” –aquí-.

Aquí les va uno de los vídeos de El hombrecito, que lleva por título “Modern times”; y a ver qué les parece.

+ info: aquí.

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3.

Los propietarios de la librería Shakespeare & Co están preparando un libro sobre la historia de la librería y para este verano tienen pensado distribuir un pequeño folleto previo a la futura publicación.

De momento nos adelantan -para abrir boca- la pizpireta fotografía que ven aquí arriba, donde se ve cómo era antiguamente el local donde hoy está la librería.

+ info: aquí.

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4.

Spidertag es un artista urbano que mezcla el graffiti con el vetusto arte de tejer con hilo de lana (y con los clavos).

Y consigue resultados sorprendentes.

Como ejemplo, su obra Spaghetti con clavos, que realizó hace un par de meses en Cagliari.

O el Blues de la Playa, una colaboración con On_ly y Hyuro

+ info: aquí & aquí.

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5.

#Plaza Crítica es un proyecto de alumnos de crítica del Master Universitario en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense y el Museo Reina Sofía.

Uno de los apartes de su web está dedicado a preguntarse Qué es la crítica de arte, y para ello han entrevistado a una serie de personas relevantes en el mundo de la crítica de este país.

A Fernando Castro Flórez, Montse Badia, María Virginia Jaua y Gloria G. Durán les han entrevistado y dejado constancia de ellos en vídeo (below), y las entrevistas a Alberto Santamaría, Peiro Aguirre y Jorge Luís Marzo han quedado registradas como texto en su web –aquí-.

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+ info: aquí.

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Dylaniana (III)

FURTHER VIEWING:

Dylaniana / 14-Marzo-2012

Dylaniana (II) / 14-Marzo-2012

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Dylaniana (II)

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Dylaniana

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Cartografía sentimental (XCVI) – Nihil fit sine ratione

<<<5 cosas>>>

por las que ha merecido la pena seguir vivo en el día de hoy:

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1.

 

Pensando en la frase latina Nihil fit sine ratione, que viene a significar algo así como que nada es sin una razón para que sea y para que sea tal y como es, leo una entrevista de 2010 que le hizo Diego Gándara a Enrique Vila-Matas y que, por alguna razón, me había pasado desapercibida.

La encuentro de casualidad gracias a la (re)publicación que ha hecho de ella el suplemento argentino de cultura CiudadX, del periódico La Vozaquí-.

En ella, el escritor catalán afirma que:

“Cuando dejé de beber, temí por mi genialidad. Si antes no era genial, ahora iba a serlo aún menos. Lo que ha ocurrido es que he empezado a preguntarme qué es la genialidad y en eso ando muy ocupado”.

Para finalmente asegurar algo incuestionable: “Uno, al fin y al cabo, es el que es” .

 

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2.

 

Valerie Mréjen, 'Manufrance', 205, installation view with film still.

Leo otra entrevista, esta más reciente.

En ella –aquí-, la escritora francesa Valerie Mrejen, dice sobre la -supuesta- autoficción de sus obras y el modo en el que ella lo aborda:

“Creo que no hubiera podido contar mi propia historia [en mis novelas] directamente. Lo hago a través de una falsa neutralidad: enumero hechos, recuerdos que son mis recuerdos, pero que no tienen ningún valor en sí mismos. Me di cuenta de que había algo que me pertenecía de una manera muy particular y muy precisa. Escribirlos de una manera neutra era una manera de hacer que estuvieran fuera de mí.”

 

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3.
Descubro con alegría que el cineasta Samuel Sebastian –aquí-, al hilo de la exposición L´habitació Imaginària (16-Noviembre / 15- Enero-2012) en el Ars Santa Mónica, de Bcn –aquí-, ha creado el vídeo “Inger. Permutaciones” (2011), con imágenes de Inger Stevens sobre un poema de Juan Eduardo Cirlot.

 

 

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4.

 

Me gusta mucho el procedimiento que utiliza la revista El Coloquio de los perros aquí– de añadir una bienvenida y una despedida (excepto en los dossieres monográficos) en cada uno de sus números.

Las de su último nº, el 29 (2011), llevan por título Categoríasaquí y Especie en extinciónaquí-, y vienen firmadas por Juan de Dios García y Ángel Manuel Gómez Espada, respectivamente.

La primera, sirviéndose de una fábula de la legendaria Esparta, trata sobre un tema que anda más o menos en boga estas últimas semanas (o acaso lo ha estado siempre) y es la de las categorías de escritores. La diferencia entre los que están aquí para hacer buena literatura y los que están en esto para competir y llevarse las prebendas que se pongan a tiro.

Juan de Dios García dice algo muy certero y es que:

Para mí, un escritor, cuando decide hacerse escritor, cuando resuelve comprometerse con la escritura sintiéndola como algo que va más allá de un oficio o una afición, también decide qué tipo de escritor quiere ser.

Ángel Manuel Gómez Espada, más belicoso y con menor misericordia, toca en su Despedida un tema que parece ser tabú en España: el hecho inadmisible de que todo el mundo dé por hecho que el artista no debe cobrar por su trabajo. Y, lo que es peor, que encima los medios de comunicación piensen que cualquier manifestación pública del artista queda “pagada” en contribución a la promoción que -supuestamente- se le da.

Así, nos dice Gómez Espada que:

“Al precio que están la gasolina o el arroz no parece un gravísimo problema todo lo dicho anteriormente [que al artista no se le pague], pero resulta cuanto menos curioso cómo se alaba tal o cual obra mientras su coste sea cero para el que se beneficiará ulteriormente por ella. Mientras el soporte o la difusión sean tácitamente gratuitos no hay problema, sobreentendiendo que la Crisis está por encima de nosotros y nos gobierna […] Hay que ser comprensibles y pasamos la mayoría por el aro. Pero no queremos ver a nadie lamentarse a posteriori, cuando esta mierda pase y sólo queden ciertos posos reseñables. A saber: seguir comprendiendo que no es el tiempo de los culturetas y pidiéndonos esfuerzos lamentables para que sigamos prostituyéndonos los artistas por las calles.
Oquey. Por si acaso, me atrevo a adelantarme a tales alimañas: ¡váyanse todos a la mierda!”
.

 

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5.

 

Leo con fruición las cartas de Hofmannsthal a Rainer María Rilke que ha preparado la editorial Maldoror en traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. En especial, me llama la atención la carta que Hofmannstal le dirige al poeta alemán con fecha 07-III-1906 y que evidencia a las claras que es inevitable que la lectura mutua enriquezca e influya en la producción de los artistas contemporáneos.

Una carta que, además, pone el énfasis sobre el hecho de que muchos escritores jóvenes -hoy- no lean a sus coetáneos, y sobre la necesidad urgente de que lo hagan.

Dice Hofmannsthal:

“Hay en el segundo acto [de mi obra Edipo] algunos versos que recuerdan mucho a los de su inolvidable poema A una ciega; me di cuenta de ello pero sin embargo los he mantenido: tómelo como un homenaje.” [1]

 

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[1] Hugo von Hofmannsthal. Cartas a Rilke. Ed. Maldoror. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. 2011.

La propia editorial ofrece el contenido íntegro del libro de manera gratuita para su lectura en la web aquí.

 

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Los escritores y la edad

1.

Es bien conocida la historia sobre cómo comenzó a escribir Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927) y que éste ya contase en su discurso “Cómo comencé a escribir” –aquí– pronunciado en Caracas (Venezuela) el 3 de mayo de 1970 y que se incluyó en su último libro Yo no vengo a decir un discurso (Mondadori, 2010).

Entonces contó Gabo que, Eduardo Zalamea Borda, viejo zorro del diario bogotano El Espectador, había afirmado con pompa de señor conservador en las páginas del mencionado periódico, que los escritores jóvenes colombianos no sabían escribir.

El por aquel entonces joven Gabo,  por el vejamen, se obligó a sí mismo a escribir un cuento en un intento de callarle la boca a Zalamea. Y, así, lo mandó al periódico y a fe de que lo consiguió, pues, para su sorpresa, el cuento acabó publicado en El Espectador.

Viéndose en la tesitura de no quedar mal con Eduardo Zalamea, pues éste digamos que había tenido que retractarse públicamente al mismo tiempo que hacía una apuesta literaria por el joven Gabriel García Márquez, el futuro premio Nobel sintió que no tenía más remedio que seguir escribiendo.

De por vida.

Con el tiempo, confesaría el escritor colombiano que

“el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica”.

Pero, ¿sucede lo mismo con el oficio de lector?

2.

Gunter Grass decía que “No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee

3.

El escritor chileno Rodrigo Díaz Cortez (Santiago, 1977), que acaba de publicar este año en Libros del lince su novela El peor de los guerreros, confesaba en una entrevista reciente que le hizo Pablo Suárez -y que ha salido publicada en el número de Junio de la revista Qué Leer- que fue un niño inquieto y travieso,  hasta que se serenó al descubrir el inmenso mundo de los libros y que:

“desde que comenzé a leer, quise embarcarme en la producción de mis propios relatos”.

Rodrigo Díaz Cortez tiene en la actualidad 33 años y,a lo que parece, la lectura de libros le condujo a la escritura de los mismos.

4.

A este respecto llama mucho la atención que Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), aprovechando la presentación de En un lugar solitario (Narrativa completa 1973-1984) en la editorial DeBolsillo –aquí-, y contradiciendo ese supuesto mantra que dice que “el buen escritor, antes incluso de sentirse o de llamarse así, es un buen lector”, declaró que nanai de la china, que esto no era necesariamente cierto y que, como su propia experiencia corrobora, él fue primero escritor y más tarde lector.

Enrique Vila-Matas tiene en la actualidad 63 años y, con el tiempo, parece que se haya hecho mejor lector -y, también, mejor escritor-.

5.

Según afirma Miguel de La Cruz –aquí-, coordinador de cultura de oncetv México, Mario Vargas Llosa, el último premio Nobel de literatura, en la actualidad, lee a un promedio de 77 páginas por hora, ¡77 páginas por hora!, pues se leyó Traiciones a la memoria de Héctor Abad Faciolince en un vuelo Cartagena de Indias-Lima, un vuelo que dura exactamente tres horas y media.

Mario Vargas Llosa tiene en la actualidad 74 años y, a lo que parece, lee a la velocidad de la metralleta; en lo que respecta a su escritura, digamos que anda un pelín distraído.

6.

En un reciente encuentro digital con sus lectores promovido por el periódico El País –aquí-, el premio Cervantes 2008 Juan Marsé (Barcelona, 1933), decía:

“debo confesar que mi plan de lecturas se ha resentido mucho últimamente. Estoy en esa edad que uno debe escoger entre leer o escribir; e incluso, en lo referente a lecturas, entre lo nuevo o relecturas de aquellos autores que siempre fueron un verdadero estímulo. Y confieso que yo estoy en eso”.

Juan Marsé tiene en la actualidad 78 años y sigue escribiendo a un buen nivel, pero leyendo poco.

7.

Rodrigo Fresán (1963), con ocasión de la presentación de la última novela de Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) El ruido de las cosas al caer, premio Alfaguara 2001 –aquí-, hablaba de sí mismo no ya como una joven promesa, sino más bien del lado de los más viejos, esos que él recuerda que en su juventud se excusaban con afirmaciones tipo “estoy releyendo a Tolstoy” para no tener que leer a los jóvenes, o sea, al mismo Fresán y a sus compañeros de generación (y esto le irritaba profundamente, nos cuenta).

Siendo que ya no es un escritor joven, nos dice Fresán, pero que tampoco está dispuesto a incurrir en la vejación de no leer a los jóvenes, nos confiesa Rodrigo que tiene un método sencillo para no caer en la trampa.

Nos dice que:

“me limito a leer –no son demasiados, me temo que son cada vez menos– a los jóvenes escritores que saben leer”.

Rodrigo Fresán tiene en la actualidad 48 años y, como demuestra con cierta asiduidad, suele gustar bastante de las aporías.

8.

En el prefacio a su libro de 1925 La danza piadosa (Cabaret Voltaire, 2009), Klaus Mann (Munich, 1906), el hijo de Thomas Mann afirmaba que:

 “A veces casi tengo la impresión de que ya, de por sí y a priori, sea una señal de atraso y melancolía por parte de un joven escribir, todavía hoy, libros”.

Caso de seguir vivo (se suicidió en 1949) hoy Klaus Mann tendría 105 años y, por lo tanto, sería el más viejo del lugar.

*

Por ello, en lo que respecta a la escritura de libros, y en la misma línea de Enrique Vila-Matas, afirmaremos aquí en La Soledad del Deseo que la escritura es una pulsión que se le presenta al sujeto en un momento indeterminado de la juventud y que le lleva a la escritura de libros. Esto no viene producido ni por la lectura de libros ni por ninguna otra cosa. Puede que sí, que el escritor además sea un lector, o puede que no. Pero ni lo uno ni lo otro implican que el escritor vaya a ser mejor o peor escritor en el futuro. Con Gabo afirmaremos que sí, que el escritor sigue escribiendo sin detenerse, por orgullo, honestidad, o en el caso de Vargas Llosa, por deportividad olímpica.

Respecto a la lectura de libros, sospechamos que hay una correlación clara entre el descenso del nivel de lectura y la edad.

Así lo demuestra, por lo menos, el Informe de hábitos de lectura y compra de libros en España 2010, llevado a cabo por la empresa Conecta para la Federación de gremios de editores de España, con el patrocinio del Ministerio de Cultura. Fíjense como tanto la línea azul (hombres) como la amarilla (mujeres) van cayendo en picado a partir de los 44 años.

El informe completo se puede consultar aquí.

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