(Algunas) sensaciones del presente

John Miller, “Everything is Said #7”, (2009)

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Siguiendo con el tema de ayer, me gustaría destacar una frase, es de Cecilia Palmeiro; dice así:

“La literatura nos tiene que dar herramientas para experimentar el presente, experiencias del orden de la sensación” [1]

Y hablando de sensaciones, dice Peter Stothard, el jefe del jurado del premio Booker de este año que:

“If we’re going to keep literature and language alive, we have to be alert to the new, the things which aren’t like what’s been before. And as Howard Jacobson said, this may be unpleasant, it may be that we don’t enjoy reading it, but it might matter hugely to the future of literature.” [2]

Sin embargo, parece contradictorio que tengamos que darnos voluntariamente a experimentar sensaciones que nos desagradan, ¿o no?

¿Depende realmente el futuro de la literatura de que los críticos literarios se dediquen a -literalmente- tragar basura por un tubo?

No sé, me parece que tenemos muy olvidados el instinto y la intuición.

Y es que en un porcentaje altísimo de casos ya se sabe que un libro va a ser rematadamente malo con solo saber un poco de su autor, sus manifestaciones públicas, quiénes son sus amigos o con qué camarilla se relaciona, a qué revista o sello está asociado, etc Así las cosas, ¿no debería, me pregunto yo, dedicarse el crítico a establecer criterios de valor en este nuevo escenario?

En otras palabras, ¿no sería más productivo utilizar todo ese paratexto como primer filtro de selección gracias al cual establecer categorías cualitativas? ¿Y ya sí, a partir de ahí, trabajar con el entrenamiento del gusto y no a la inversa?

Pero seamos claros: un ejemplo meridiano de lo que digo lo tienen aquí.

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[1] Ezequiel Alemian. Las  nuevas voces de la renovación crítica. Diario Perfil. 27-Mayo-2012.

[2] Allison Flood. Books bloggers are harming literature, warns Booker prize head judge. The Guardian. 25-September-2012.

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La jerarquía y el gusto

Adela Arrufat, “No quiero dormir” (2012)

1.

Me llama la atención esta frase:

“Somos ingenuos. Y ensayamos los diferentes usos poéticos que tiene la basura”.

La frase es de Juan José Mendoza, de su artículo Conciencia Spam, publicado en el nº 13 de la revista BocadeSapo –aquí-.

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2.

Y luego leo esta otra frase que también me llama la atención:

“Con el fin de la “dictadura literaria” tocan también a su fin los días de utopía transformadora por medio del arte”.

La frase es de Guido Herzovich, sacado de su artículo La mala conciencia del buen literato, publicado aquí.

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3.

Ambas posiciones, la de Mendoza igual que la de Herzovich, vienen a refrendar la idea de que las jerarquías culturales están en declive, que ya siquiera se sostienen por su antiguo poder legitimador al respecto de una posición social pre-eminente, y su correlato en cuanto a lo económico, claro.

En definitiva, que -y hemos hablado de aquí del tema en otras ocasiones- no se trata ya sino de entrenar el gusto.

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4.

Pero, sin embargo, ahí está la flarf poetryaquí-, y todos esos libros avant-garde que publica, por ejemplo, el colectivo Troll Thread, aquí, máquinas auto-generadoras de sentido que producen discurso continuamente, en el tiempo. Un discurso que, por otra parte, cae en el sinsentido, a fuerza de buscarlo, el sentido.

Y, en su afán, destruyen el gusto, a fuerza de dar pre-eminencia al propio proceso de la búsqueda.

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5.

Y entonces encuentro un vídeo, y Vanessa Place me dice que no, que el conceptualismo es mejor que la flarf poetry:

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*

Y Kenneth Goldsmith argumenta que la flarf poetry es dionisíaca, en tanto que el conceptualismo es apolíneo, aquí.

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6.

Así que re-leo una frase -como un mantra- del último libro de Salvador Luis, Prontuario de los pies y de los zapatos, que condensa justamente ese punto de tensión entre la jerarquía y el gusto.

“La pregunta es: ¿Cuánto tiempo he de caminar con la
cabeza gacha en este mundo que se multiplica —y sus
normas y sus discursos-como-las-bocas-de-mis-padres se
multiplican con él— sin siquiera pedirme una opinión?” [1]

[1] Salvador Luis, Prontuario de los pies y los zapatos, Ed. Mono Monkey experience, 2012 (p. 13) [se puede leer íntegro y en descarga gratuita -epub/prc/pdf- aquí]

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7.

Y la única conclusión -o hipótesis de trabajo- que puedo obtener de momento es que toda jerarquía regula el gusto y todo gusto atenta contra la jerarquía. Lo cual me deja, sí, en un inestable círculo vicioso.

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Equilibrios

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A veces, en nuestra vida, en nuestro escritorio, se producen mezclas extrañas, quizá no del todo  insatisfactorias, pero sí caprichosas o acaso tensas. De equilibrio inestable.

Por ejemplo, ahora, conviven un imprevisto libro de poesía del nobel español Camilo José Cela, Pisando la dudosa luz del día (Linteo Poesía, 2008) con otro de e.e. cummings, (a)poemes / antologia poètica (El Gall Editor, 2007).

Y la placidez de cinco pares de calcetines nuevos se miden con el alivio de una pomada para los orzuelos.

El libro de Cela es original de 1945 (con las debidas correcciones de “claros errores de impresión”). En aquel entonces y en la dedicatoria escribía Cela:

“Dedico este libro a los muchachos que escriben versos a los veinte años, los copian cuidadosamente en el mejor papel y los encuadernan luego con primor: preocupadamente, obstinadamente. Hacia ellos está inclinada mi mejor y más sincera simpatía”.

Y todavía en una nota que precede a la lectura, añadía en ella Cela:

“En Pisando la dudosa luz del día no cuaja absolutamente nada y todo, o casi todo, se evapora”

En el prólogo, escrito por Leopoldo Panero en 1944, se refiere al texto como “este puñado de versos anacrónicos, crueles, estremecidos y sombríos. Versos escritos en la adolescencia, en la confusa y desbordada adolescencia que cuaja la vocación de la vida, su valor, su mensaje [y que son] anuncio y profecía de que portan cuño y testimonio”.

Dice Panero que los poemas revelan “la intuición de la vida como fealdad, como tristeza irremediable”, pero que en su lenguaje poético “late un afán constante, comunicativo y misterioso de humana perfección y verdad”. También advierte que el surrealismo que los atraviesa es signo muy marcado de su tiempo (del tiempo en el que fueron escritos).

Y todo ello es verdad.

Un verso, del poema “El lagarto del miedo”, me resulta ahora particularmente útil.

Dice: “Y me duelen los ojos de tanto sostenerlos”.

Algo parecido siento ahora, mientras las volutas del humo del cigarrillo me cruzan por encima de los dedos que escriben en el teclado y los ojos agotados, con su carga de pomada disuasoria, me piden que los vaya cerrando, que me abandone al silencio del tacto, y ello sin tener sueño. Y, ello, queriendo todavía leer muchas muchísimas cosas antes de dormir (como esa trilogía pendiente de Danilo Kîs que aparece en la fotografía, Circo familiar, y que encontré hoy en la biblioteca, como un talisman para la travesía nueva del otoño).

Entonces me acuerdo de una entrevista en la que el escritor José Carlos Llop –aquí– venía a decir sobre los escritores continentales que se marchan a una isla para tratar de “ser otro”, que no es más que una falacia y que el escritor insular sabe perfectamente que:

“todo paraíso está perdido y detecta rápidamente el grado de impostura que existe en ese ‘ser otro’”.

En definitiva, que yo hoy tampoco quiero ser otro, como Llop, sino que me siento feliz -y en paz- siendo ese hombre alegre por sus cinco pares de calcetines nuevos que me ha regalado Ángela (después de largos meses de náuticas veraniegas, sin calcetines, claro), incluso aceptando el estruendo de pomada en los ojos contra esos ya consuetudinarios orzuelos, provocados por cierto nerviosismo mío y un stress no del todo bien manejado.

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Teorías

Cuddy, Levin & Di Cuia “Out of print” (2012)

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1. [sobre el cine]

Escribe Carlos Losilla:

“El cine contemporáneo se mueve entre esos dos caminos: la continuidad de un determinado cine moderno que nació en los años sesenta del siglo pasado y la ruptura con esa tradición a partir de un conceptualismo abstracto que no deja de desconcertar, y a veces irritar, tanto a la cinefilia tradicional como a una parte de esa otra que desde hace algún tiempo conocemos como “nueva””

Carlos Losilla. Por una imagen ofensiva. Cultura/s de La Vanguardia (nº 535). 19-septiembre-2012 (pp. 26 & 27)

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2. [sobre la música]

Leo que la cantante Tori Amos dice al respecto de los libros:

“Echo de menos las librerías, eso es lo que más extraño del pasado, antes había por todas partes. Yo siempre tuve el sueño de tener una tienda de libros. Tengo mi casa llena de volúmenes, una biblioteca enorme y maravillosa, construida con mi marido y a la que accedo subida en mis tacones. Tengo muchos libros grandes, de arte, fotografía, historia, mitología… ¿ficción? Me gusta menos, la verdad”.

Pero, aquí viene lo gracioso, pues para sustentar su teoría de la música, sin embargo, se sirve de una analogía literaria, la siguiente:

“¿Tiene sentido leer solo un capítulo de una novela de Virginia Woolf?”, pregunta. “Pues para mí es algo parecido. Un disco es un conjunto que tiene sentido como conjunto. Lo que ocurre es que ahora los músicos no hacen novelas sino relatos breves, que son las canciones, que se pueden consumir aisladas o no, da igual. No lo critico, es solo que yo vengo de la tradición del álbum, ¡incluso del álbum doble!”.

Tori Amos en entrevista con Elsa Fernández-Santos. Tori Amos: “Los discos de ahora ya no son novelas sino relatos breves”. El País. 23-septiembre-2012.

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3. [sobre el artista del siglo XXI]

Escribe Xavi Sancho en el blog Muro de Sonido al respecto del affair Amanda Palmer:

En la era del crowdfunding, el artista no es el dueño de los anhelos y esperanzas del fan, sino que el fan es el propietario del artista. Se acabaron los tiempos del roquero oscuro y maldito (así, solo quedan algunos críticos de cine y poetas), que llegaba tarde a los conciertos y las entrevistas y que lanzaba televisores por las ventanas de los hoteles y las iglesias. Hoy, si ensucias algo, llegará un fan para recordarte que la madre de alguien tendrá que limpiar eso cobrando el salario mínimo. Si ellos quieren jugar a empresarios, nosotros vamos a jugar a policías.”

Xavi Sancho. Si ve usted al futuro de la música, recuérdele que nos debe dinero. Blog Muro de Sonido. El País. 25-septiembre-2012.

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El agravio como debilidad y miseria

1.

Uno tiene la impresión de que cada cual aguanta las turbulencias de la mejor manera que puede o sabe; con cierto estoicismo, se diría.

O sea, que mira uno siempre hacia la derrota, o acaso la desdicha o, si se quiere, la mala suerte, con benevolencia e, idealmente, queriendo ver en ella una parte bella de heroicidad.

Y quiere ver uno en ello -en la derrota del agraviado- cierto lirismo, pero normalmente lo que se viene a encontrar es más bien una suerte de candor belicoso, e inútil.

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2.

“No sólo la educación de los niños, también la de los poetas se hace a tortazos” [1] escribió Proust.

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3.

Hace unos días nos encontramos con un conocido al que después de largos años de servicio en su empresa, por no querer mejorarle el contrato (y con la excusa de la falta de recursos, la galopante crisis y el baremo impreciso -y volátil, y opinable- con el que se juzga su trabajo -intelectual, por lo demás)- no le habían echado a la calle, sino que le habían propuesto algo muchísimo peor: degradarle en su categoría profesional, hasta unos mínimos de pura vergüenza, intolerables, desde mi punto de vista.

Sin embargo, el tipo ha aceptado.
Está resentido, se siente menospreciado, tratado con el mayor despiadado ultraje.

Pero ha aceptado, pensando en algún tipo de solapada venganza. En cobrarse la deshonra a base de pequeñas infamias, dice, esos míseros sabotajes que van desde robar bolígrafos, hasta aprovecharse de descuentos por pertenecer a cierta empresa o acaso hincharse a pedir becas y subvenciones para proyectos.

Pero, y qué malditas becas le van a dar, pienso yo… si no hay dinero para contratarle, cómo va a haber dinero para becar a aquel cuyo contrato es insostenible dadas las economías actuales.

Es, cuanto menos, algo contradictorio.

Sin embargo, a este conocido nuestro le parece lo más normal del mundo, lógico y razonable.

Y, lo peor: legítimo.

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4.

Ha declarado recientemente Houellebecq:

«Soy vanidoso, busco los aplausos. Y escribir es divertido, sí, pero no lo hago por la escritura en sí, sino por la arquitectura de las frases. No estoy seguro de si hubiese seguido escribiendo sin la perspectiva del aplauso» [2]

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5.

Hay dos tipos de miseria moral, en mi opinión.

De un lado, aquella a la que nos obligan las circunstancias. De otro lado, aquella a la que nos obligan nuestras circunstancias.

Si la primera se refiere a cuestiones socio-económicas, políticas y geográficas, la segunda tiene que ver exclusivamente con la naturaleza de nuestro carácter.

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6.

No es casual, pues, que la poesía sea la manera de manifestación artística a la que se agarren de una manera más decidida los jóvenes nacidos a finales de la década de los ochenta y en la década de los noventa (pero también muchos de los nacidos en los setenta), pues les permite con mayor facilidad cierto aprendizaje del dolor (por causa de las incontables humillaciones -circunstanciales- a las que están sometidos).

El peligro, desde mi punto de vista, vendrá cuando esos agravios míseros, soportados durante un tiempo demasiado prolongado, vengan a constituir la base de su carácter y su personalidad.

Dicho en otras palabras: los tiempos de la guerra no suelen dejar espacio para las almas inocentes.

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[1] Marcel Proust. El tiempo recobrado. Traducción de Carlos Manzano. DeBolsillo. 2010. (p. 152)

[2] Michel Houellebecq en entrevista con David Morán. ABC. 21-09-2012.

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Cartografía sentimental (CXXIX) Buenas ideas

<<<5 cosas>>>

por las que ha merecido la pena seguir vivo en el día de hoy:

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1.

El premio Prtzl (Premio crítico de arquitectura y urbanismo) se propone reconocer los cinco peores fiascos en Arquitectura y Urbanismo.

Hasta el pasado 23 de abril se vinieron aceptando una serie de candidaturas con críticas argumentadas sobre la postulación de cada uno de los fiascos. Ahora, y desde el pasado 17 de septiembre, se ha abierto el período de votaciones, que se puede realizar fácilmente –aquí-. Como podrán imaginar, no pueden faltar los clásicos y así, entre los finalistas se encuentran La ciudad de las artes y las ciencias de Valencia o la Torre Agbar en Barcelona.

Lo interesante del proyecto es que permite las votaciones abiertas (y se trata de un sistema de votación fácil, sencillo y rápido).

Si después de haber votado quieren asombrarse de veras, echen un vistazo a su sección “Podría ser peor” –aquí-, verdaderas calamidades arquitectócnico-urbanísticas como las que siguen (apenas les pongo, dos, como ejemplo:

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2.

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La David Roberts Arts Foundation presenta desde el 21 de septiembre y hasta el 15 de noviembre la exposición A House of Leaves, inspirada en la novela del escritor norteamericano Mark Z. Danielewski de título homónimo, e igual que en esta, en la que es imposible medir las dimensiones de una casa, pues el interior crece hasta hacerse más largo que el exterior, se utilizan en ella diferentes lenguajes, así como narrativas múltiples y ello en un intento de que el espectador se convierta en co-autor de una suerte de esfuerzo colectivo por definir una forma artística.
La exposición está comisariada por Vincent Honoré y presenta trabajos de Phyllida Barlow, Enrico David, Martin Kippenberger, John Latham y Wilhelm Sasnal, además de una serie de eventos en directo como, por ejemplo, la performance Eye or The War que Benoït Maire realizará el día de la inauguración.

+ info: aquí.

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3.

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Ayer por la tarde en Mitte (Bailén, 86 / Barcelona) se presentó el primer número de la revista Perdiz, “una revista sobre cosas que hacen feliz a la gente”. Sus promotores la definen así:

“PERDIZ es una revista sobre personas y las cosas que les hacen felices. Una recopilación de historias increíbles sobre gente normal. Un manual de supervivencia sin fórmulas mágicas. Es una colección de cosas bonitas. Una publicación de activismo social en positivo. Un objeto coleccionable. Una sala de espejos al mundo. Es un juego, un cuento con final feliz. Y es también un virus que, como pasa con los bostezos en el metro y las risas entre amigos, se pega.”

De momento, aquí en La soledad del deseo no hemos tenido oportunidad de hojear ningún ejemplar, pero como sea que estamos en favor de la felicidad, nos ha parecido una buena idea.

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+ info: aquí.

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4.

Alison Knowles and Marcel Duchamp, New York, 1967.

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La revista de arte X-TRA, que se publica en Los Angeles desde 1997, cumple quince años.

Como siempre, ofrece algunos de sus contenidos en abierto –aquí-y uno de los que nos parece un magnífico regalo es el artículo de Nicole L. Woods y que lleva por título Object/Poems: Alison Knowles’s Feminist Archite(x)ure.

En él, habla de la artista Alison Knowles y comienza recordando su breve colaboracion en 1967 con Marcel Duchamp, así:

“In 1967, American artist Alison Knowles was invited several times to Marcel Duchamp’s New York apartment to collaborate on a project entitled Cœurs Volants with the famed provocateur and the experimental poet Emmett Williams. A photograph from one of their meetings shows the artists in a state of mutual concentration. While Duchamp studiously looks on, Knowles is seen leaning just over his shoulder, casually holding a lit cigarette in her right hand and carefully flipping through colored paper samples of the flying hearts image she recreated for the cover of Williams’s book of poems, Sweethearts”.

Pueden leer el artículo completo aquí.

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5.

La escritora norteamericana y periodista del New York Times, Susan Kirschbaum, cuenta en The Outlet, el blog de la revista Electric literature, su experiencia auto-publicándose en Amazon (después de una larga travesía de contactos fallidos con diversos agentes editoriales).

Su conclusión es una llamada a la acción:

“The idea of self-publishing always smelled of amateurs, folks who considered themselves closeted Pulitzer contenders, delusional charlatans, anti-establishment but not in a positive way: rejects of the intelligentsia.  I began to obsessively visit Barnes & Noble. Noting what lined the front shelves (chick-lit, “autobiographies” of reality TV stars), I pondered just how far hype had obscured the great literary tradition in which I wanted to engage. “

El texto lleva por título “Diary of a rogue writer, Part one: the road to self-publishing” y se puede leer íntegro aquí. En breve, Kirschbaum publicará la segunda parte del texto “publishing, distributing, and promoting Who Town“.

Así que habrá que estar atentos.

Y es que, cada día más, la opción de la auto-publicación parece una buena idea para los escritores inéditos.

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¿Hay alguien a la escucha?

1.

En el portal de la finca de pisos donde vivo hay no uno sino dos carteles que advierten claramente: “No se acepta correo comercial”. Cada uno de ellos -pegado en el cristal- de un lado de la puerta. Es imposible no verlos. Sin embargo, cada día -invariablemente- más de una, de dos y de tres personas llaman al timbre diciendo:

-Correo comercial, ¿puede abrirme?

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2.
Hace varios meses me escribió la encargada de marketing o del depto. de relaciones públicas (bueno, al fin viene a ser lo mismo) de una cierta empresa de Internet. Me presentaba un proyecto sobre unas cuestiones referidas al reciclaje y el medio ambiente que me parecieron muy bien (cuando era adolescente guardaba todos los folios inservibles en bolsas durante semanas y las llevaba a la ciudad de Valencia cuando se me daba la oportunidad -y hablamos de trasladar ese montón de papel en coche unos noventa kms-; quiero decir, que tengo cierta desarrollada conciencia ecológica, eso es). El problema es que ese proyecto solidario no era un asunto cívico sino que no sólo venía auspiciado por una empresa comercial ( no patrocinado, sino promovido, que es cosa bien diferente), sino que el hecho de que la gente se sumara a él repercutía directamente en la mejora de su negocio.

En otras palabras, por la vía de la solidaridad pretendían conseguir un caudal gratuito de posibles compradores/usuarios de su producto, amén de una publicidad encubierta de dimensiones estratosféricas.
En fin, con toda la ambilidad le dije a la chica que el proyecto que me presentaba me parecía muy bien, pero que, y le especifiqué “tal como habrás leído en mi blog en incontables ocasiones, estoy radicalmente en contra de este tipo de prácticas, las cuales he denunciado en mi blog siempre que he tenido la oportunidad”.

Para mi sorpresa la chica me escribió y me dijo que sí que muy bien, que respetaba mi opinión, pero más o menos venía a decir que me lo pensase mejor.

Dos cosas se han de decir así de primeras: uno, que quieren contar con mi complicidad para su proyecto (me pedía además que lo propagase a los cuatro vientos entre amigos y conocidos) cuando ni siquiera sabe de qué demonios va mi blog, y dos, que de respetar las opiniones del prójimo y su decisión meditada de no participar en algo, nada de nada.

Ayer me llego un nuevo mail de esta chica, en él dice:

queríamos volverte a invitar a participar con tu blog “J. S. de Montfort escribe” en nuestra iniciativa para ayudar al medio ambiente”.

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3.

Cuando los gurús dicen que los departamentos de promoción y prensa han de escuchar al cliente/usuario/consumidor en realidad no utilizan sino un eufemismo, pues las empresas hacen como que escuchan hasta que alguien les dice que no, y entonces sacan sus garras (eso sí, siempre disfrazadas de cordialidad y al amparo de alguna “causa justa” -y ellos pueden igualmente considerar una causa justa que te ofrezcan un descuento o una oferta) y, así, continúan con su estrategia de acoso y derribo.

Hasta que no te queda más remedio que aceptar y unirte a su causa (contratar sus servicios o participar de sus campañas), pelear a las malas o, directamente, tener que pleitearte.

Si los susodichos departamentos de promoción y prensa de las empresas se dedicasen primero a saber con quién tratan y qué terreno pisan, es decir, no ya a escuchar sino sencillamente a hacer su trabajo, ¿no nos ahorraríamos todos un buen montón de molestias y de tiempo perdido?

 

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