Implementaciones literarias: ¿(in)válidas?

*

Está claro que todo en la vida depende del estado de ánimo personal, y que muchos desánimos generalizados conllevan una desidia; esta insidia moral que se nos está atragantando y que amenaza con dejarlo todo arrasado, yermo y despejado (aunque despejado no se sabe bien para qué).

Pero, sin embargo, los desánimos personales tienen, a veces, el efecto de ponerle a uno a la contra de la opinión general.

Y viene esto al caso de ese fervor colectivo en torno al e-book, las narrativas transmedia y lo que se llama -no sin cierta cursilería- literatura expandida.

En este último grupo encontraríamos el ensayo digital de Will Self, “Kafka´s wound” –aquí-, incluído en el proyecto inglés the Space –aquí-, bautizado como “a new way to experience the arts in demand”.

Había leído una reseña en The literary platform -aquí– y en la que Kat Sommers decía:

“By the end, I was dimly aware that Self was drawing comparisons with Kafka, the First World War and internet cookies. What was he on about? It no longer mattered. A great cloud of ideas had emerged, and hasn’t dispersed, a day after I closed my laptop.”

Y este supuesto engendro instigador de las mejores inspiraciones y pensamientos fue lo que me llevó a leer el texto (vaya por delante que lo que hace Self no me suele interesar mucho).

Después de haber leído el texto (ensayo digital, lo llaman), la verdad que sí, que se le queda a una esa sensación: una sensación no tanto de irrelevancia como de capricho del pensamiento, de ebullición de ideas que unas a otras se contaminan. Sin embargo, soy incapaz de contagiarme de esa energía y entuasiasmo de Sommers al respecto del material extra o añadido. Y es que no es más que una suerte de addenda o apéndice que, en principio, poco me aporta a la comprensión o mejora del texto. Y ello por una razón muy simple: el material original del que el autor extrae su punto de vista no tiene por qué necesariamente sugerirle nada al lector (a mí). Esto es algo en lo que nadie parece haber reparado.

Siendo además que algunas de las conclusiones (o engarces del pensamiento, digámoslo así) de Self son bastante discutibles, a mí -y aunque en esto haya de contradecir a la opinión general- tanta información añadida me sobra, y acaso me molesta. Se ha de decir, empero, que las notas no interfieren en el texto sino que vienen con una indicación a la derecha (al modo de la nota a pie de página) y que se insertan en ese punto del texto caso de ser requeridas por el usuario mediante click.

Esa sensación incontrolable de que me pongan más cosas delante de las que quiero me produce cierta incomodidad. Y es que teme uno que si no da al click en el icono algo se estára perdiendo. Pero no.  Sucede que al segundo o tercer clic ya te das cuenta de que aun sabiendo que las notas no te van a interesar, sin embargo, el efecto indeseado de una leve ansiedad sigue presente.

Pero, en fin, dos cosas han de decirse en favor del proyecto. a) que es gratis (accesible pues para todo el mundo) y b) está financiado por el Arts Council England y la BBC, y en el caso específico de Self tienen como partners a la London Review of Books y la Brumel University of London (es decir, a Will Self le han pagado por el texto). Ambas cosas, teniendo en cuenta el estado y la calidad de la cultura digital en España -y lo que vendrá- merecen ser tenidas en cuenta.

Anuncios

Comentarios desactivados en Implementaciones literarias: ¿(in)válidas?

Archivado bajo El ejercicio de la escritura

Los comentarios están cerrados.