Sin gritos, por favor [En favor del silencio]

Cada día valoro más el silencio.

En las últimas semanas he llegado incluso a olvidarme de la música. La única melodía que entra en mi estudio es la de las teclas del portátil (y esto cuando hay música, pues muchas veces apenas hay el chasquido rutilante de un mechero o acaso la tinta que escupe la punta de un bolígrafo al subrayar o anotar algo en el libro que ande leyendo en ese momento).

Por eso me ha llamado mucho la atención algo que declara Vicente Todolí en una reciente entrevista, es lo siguiente:

“Si no eres radical te comen por los pies. Tienes que ponerte a ti mismo condiciones radicales, y debes cumplirlas radicalmente” [1]

Tal radicalidad, en su caso, se refiere a que se ha retirado del mundo (del mundo de Nueva York y Londres y todos los lugares del griterío y la cháchara), para quedarse a vivir en La Vall de la Gallinera, donde se crió de niño y en una de cuyas montañas se ha construido en los últimos años una vivienda aislada desde la que escuchar el único latido del crecimiento de los árboles y las plantas.

Nos dice Juan Cruz que Todolí está a un paso de ser un anacoreta, que vive sin luz eléctrica y en la noche lee al calor de unas velas y gracias a un sistema de espejos.

Sobre su idílico emplazamiento, dice Todolí:

“Aquí se te abre un proceso de concentración que es imposible en la llanura, junto a la gente y sus ruidos. Aquí vives golpes de memoria, iluminaciones, flases, sensaciones”.

Yo, que siempre tuve deseos -aunque también me falte vocación, como al mismo Todolí- de ser un anacoreta y de irme a vivir al monte (incluso durante una época de cierta ilusión pasajera estuve buscando emplazamientos potenciales en la sierra de Espadán), veo este gesto no sin cierto escepticismo. Entre otras cosas porque, según manifiesta Todolí, sus estancias en esa especie de spa para el pensamiento, son más bien escasas, como de dominguero, y así pienso que no sirven para mucho más que como acto simbólico.

Y tal acto simbólico es el de volver a las raíces, continuar en el lugar donde el padre (y las generaciones anteriores) establecieron sus vínculos con la tierra. Pero es una actitud que se situaría en las antípodas de, por ejemplo, To a good unknown, de John Steinbeck. La relación con la tierra ya no es pagana sino más bien ociosa, pues el sujeto está dispuesto a bajar de la colina tan pronto le llame alguien para ser asesorado o si es que sus servicios son requeridos por algún museo o fundación.

Así las cosas, tal actitud buscaría, en mi opinión, más el silencio del forajido, de quien huye a recónditos pasajes en espera de una nueva misión, que no la del esteta o el pensador. Y una cosa que defiende tal interpretación es que Juan Cruz nos confirma que Todolí “Habla como una ametralladora, exactamente. Como si Todolí dispusiera de una longitud de onda que a los demás nos fuera ajena”. No parece ésta la actitud de alguien que busca el recogimiento y la reflexión y la armonía directa con la tierra, la verdad.

Y es que quizá todo sea mucho más sencillo.

Me parece que ese fundamento de paz y silencio no se ha de ir a buscar en la armonía con la tierra ni en la armonía con nada ajeno a uno (tampoco en la tecnología o en los otros); tal armonía no se podrá deber sino a la fluidez de los términos en los que uno esté con su propio yo interior, con su alma, si se quiere; se trata de estar en paz con uno mismo, viva uno en Groenlandia, en El Cairo o en Nueva York. Siendo esto así, la relación con las otras cosas y seres del mundo será igualmente fluida y silenciosa, pues es el mundo nada más que una extensión de mi yo original: una creación individual, por así decir, cuya autonomía dejamos que se construya en noble acuerdo con los otros seres y cosas del mundo.

Y ahí es donde está -en mi opinión- la radicalidad verdadera: en exigirle al mundo que sea acorde a nuestro gusto y no en la fuga del mundo y en la construcción ociosa de una fantasía bucólica.

– – – – – – – – – – –

[1] Vicente Todolí en entrevista con Juan Cruz. De la Tate Modern a La Gallinera. El País. 02-sept-2012.

Anuncios

Comentarios desactivados en Sin gritos, por favor [En favor del silencio]

Archivado bajo Asuntos Cívicos

Los comentarios están cerrados.