Puentes derrumbados

Mauricio Gillén, “Avenida Progreso” (2012)

*

1.

Leo unos versos del poeta Antonio Orihuela que me dejan sin habla, lacónico;

dicen así:

“Bebe aquí el poeta / para hablar / de lo que ya no es / como adivino / al que la nada / permite / que reposando junto a ella / pueda / conservar algo. / Fundar un reino” [1].

Rilke opinaba que, de ningún modo, el intenso trabajo poético le dejaba a uno extenuado y vacío, sino “altamente recompensado”, le escribía en una carta de 1926 a Marina Tsvietáieva.

Sin embargo, creo yo que los puentes quedan igualmente derruidos.

Y esto porque la ligazón con la obra ha quedado demolida (normalmente por la voluntad propia de la mano del escritor, que sirve con sus punzadas para que queden los huecos exactos donde depositar la dinamita).

Dinamita, de esto va todo; de la dinamita.

*

2.

Siempre me ha producido un intempestivo recelo el hecho de que en este país, llegado el verano, quede prácticamente todo paralizado (todo lo que no sea beneficioso para el ocio y encubridor de la vagancia, claro). Si uno pretende realizar la menor gestión ya puede ir olvidándose, si uno necesita que se le realice un trámite con la mayor celeridad, olvídese.

Ni modo.

Llegado el verano (pero también las vacaciones navideñas y el parón por las festividades de la Pascua, y sin olvidarnos de los puentes interminables – si no acueductos) los puentes de la vida regular se rompen y yacen derrumbados, las piedras bajo el agua del río, sirviéndoles a los bañistas holgazanes cual tocón listo para flotar sobre él, impulsarse o darle patadas sin propósito.

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3.

Y hablando de puentes derrumbados, me quedo estupefacto al leer el artículo “When university press fail”, de Jeffrey R. Di Leo.

El comienzo del mismo no deja lugar a la duda:

“American literature is slowly going out of business” [2]

La base del ensayo es el estado límite en el que muchas editoras universitarias se encuentran en USA. El más grave de ellos es el cierre de la mítica University of Missouri Press (funcionando desde 1955). La Universidad de Missouri ha preferido destinar su dinero al entrenador de fútbol en contra de mantener funcionando la editoral.

El punto aquí importante es el siguiente:

“Most of the monographs produced by scholars have a limited audience — and very few make their publishers any money. However, their publication is still an important aspect of scholarly activity and knowledge dissemination”.

Es decir, hay muchos textos académicos que, de no ser publicados por esas editoras, no llegarían al público interesado. Claro que para ello ha de darse una segunda condición y es que otras universidades de otros países compren esos libros y los pongan a disposición de la comunidad universitaria local.

Los responsables de la Universidad de Missouri dicen que las publicaciones académicas son importantes y que por ello están (re)evaluando y pensado de qué modo reflotar la editorial. Jeffrey R. Di Leo se pleantea si acaso ese paso pudiera ser convertirse en editoriales digitales.

Según un miembro anónimo del comité de la editorial de la Rice University (que hizo ya un intento de tornarse digital y tuvo que cerrar) el problema de las editoriales universitarias es que han puesto el foco en lo comercial; y añade sentencioso:

“there is no commercial viability”.

La conclusión de Di Leo es bien clara también (conclusión que aquí secundamos sin titubeos):

“What does it mean when a university press fails? It means not that its authors are not successful or that its press was not run well. Rather it means that its university has abandoned part of its scholarly mission: namely, supporting the publication of books that are the lifeblood of its faculty — and academia itself.”

Hace unos cuantos días hablamos aquí de un testimonio valiosísimo (las cartas cruzadas por el premio nobel Camilo José Cela y el crítico y profesor de la Universidad de Barcelona, Antoni Vilanova). Si tal libro no se hubiera publicado a través de la PPU (Promociones y Publicaciones Universitarias) no hubiéramos tenido jamás noticia de él. Ninguna editorial comercial lo hubiese publicado.
Y es que hay algo que todavía no se entiende: no todo se mide con la vara del dinero, hay muchos otros modos del capital que no pasan por su conversión inmediata en moneda de curso, bienes intangibles quizá mucho más valiosos que el vil metal.
Es hora de que (re)construyamos esos puentes que la economía ha venido destrozando en los últimos años, unos puentes necesarios que mantienen un flujo recíproco entre la cultura y el ser humano; en otras palabras: el malhadado humanismo.
*
4.

Ed Ruscha, The Los Angeles County Museum on Fire, (1965-68)

Y entre orden de cosas, por si no lo saben hay un lío importante montado con el MOCA (Museum Of Contemporary Art / Los Angeles). Otra vez más se han roto los puentes de la financiación y la liquidez está en números rojos.
La cosa comienza primero con la llegada en 2010 de Jeffrey Deitch desde Nueva York para dirigir la institución (una decisión ampliamente criticada), y más recientemente saltan las alarmas debido a la imprevista renuncia de Paul Schimmel, el comisario jefe de exposiciones. Tras la marcha de Schimmel (después de 22 años en la casa) por desaveniencias con Deitch, el MOCA manda un comunicado y dice que no cubrirá la plaza y que confiará en comisarios freelance. En ese momento ya las sospechas aparecen en los medios, que comienzan a hablar de la -supuesta- incapacidad de Deitch de conseguir fondos (ha de notarse que históricamente el MOCA siempre ha tenido problemas financieros). Pero no acaba ahí la cosa, pues a la semana siguiente de la renuncia de Schimmel, los cuatro miembros del consejo de administración en pleno, formado por los artistas John Baldessari, Catherine Opie, Barbara Kruger y Ed Ruscha, presentan su dimisión. Y para colmo, ahora parece ser que Deitch prepara una vuelta de tuerca populista para el MOCA y ultima los preparativos para una exposición sobre las discotecas y el arte (¿?).

El problema aquí, de nuevo, es el mismo de siempre: Deitch (quien no es historiador del arte ni tiene formación necesaria, en principio, para realizar la tarea del comisariado) ha tomado el rol de comisario jefe y, contra el rigor académico por el que se ha caracterizado siempre la institución, ha optado por megaestrellas para tal función, además de realizar maniobras feas, como el hecho de incluir en sus exhibiciones a artistas de los cuales había sido galerista en el pasado.

En un artículo del New York Times publicado hace unos días en la sección de Critic´s notebook, Roberta Smith hacía el siguiente llamamiento:
“The Los Angeles cultural world cannot turn its back on an institution that has been so central to its stature as one of the world’s greatest art capitals.”
Para dar cuenta de la situación y contextualizar esta tremenda crisis del MOCA, la revista angelina de arte East of Borneo ha publicado un magnífico especial titulado “Museos en crisis” donde reune una serie de ensayos, documentos históricos, entrevistas y editoriales de opinión al respecto de lo que ellos denominan “la controvertida historia de las instituciones culturales y el patrocinio privado en Los Angeles”.
Pueden acceder al archivo aquí.

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[1] Antonio Orihuela, “puentes derrumbados”, del poemario Comiendo Tierra. Biblioteca Babab. 2000 (p. 22) [se puede leer íntegro aquí].

[2]  Jeffrey R. Di Leo. When University Presses Fail. Inside Higuer Ed. 19-Junio.2012.

[3] Roberta Smith, A Los Angeles Museum on Life-Support, New York Times, 22-Julio-2012.

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