En favor de la felicidad (objetiva)

Susanne Kühn – Flo´s Studium (2008)

Decía Boris Pasternak que lo importante es estar en la obra, no en su autoría, que lo subjetivo es aquello que ha sido escrito por ti, pero que lo objetivo puede ser leído por ti como si hubiese sido escrito por alguien más grande que tú.

De ahí la importancia de lo objetivo.

Y decía todavía algo más, que el texto y el escritor son creados por una tercera dimensión que es la profundidad, gracias a la cual el libro queda separado de su autor.

Y cuando esto sucede (y esto ya lo digo yo), lo que se produce es un instante máximo, puro de felicidad total.

Al respecto de la felicidad, decía Stendhal que los recuerdos del tiempo feliz siguen siendo siempre y en todo momento una forma de felicidad.

He aquí la base para la gloria literaria inmortal.

Algo que no proviene del arreglo o acuerdo de los hombres, sino de la ordenación natural misma de la obra en su hábitat idóneo (este es a veces la más exitosa popularidad y, en otras ocasiones, el secreto oculto). Pero tal consecuencia no pone en valor (mejor o peor) la calidad de las obras, pues la felicidad no se calibra por intensidades, sino que un gramo solo es tan valioso –per se- como la felicidad continuada en un tiempo larguísimo.

Y así sucede con cualquier obra honda, profunda y objetiva; es decir, con todas esas obras que, desgraciadamente, no se están escribiendo hoy día.

Y su corolario: el tedio y la abulia con que nos enfrentamos a la casi totalidad de la literatura contemporánea escrita en castellano.

Anuncios

Comentarios desactivados en En favor de la felicidad (objetiva)

Archivado bajo ¡Viva el verano!

Los comentarios están cerrados.