Cartografía sentimental (XCVI) – Nihil fit sine ratione

<<<5 cosas>>>

por las que ha merecido la pena seguir vivo en el día de hoy:

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1.

 

Pensando en la frase latina Nihil fit sine ratione, que viene a significar algo así como que nada es sin una razón para que sea y para que sea tal y como es, leo una entrevista de 2010 que le hizo Diego Gándara a Enrique Vila-Matas y que, por alguna razón, me había pasado desapercibida.

La encuentro de casualidad gracias a la (re)publicación que ha hecho de ella el suplemento argentino de cultura CiudadX, del periódico La Vozaquí-.

En ella, el escritor catalán afirma que:

“Cuando dejé de beber, temí por mi genialidad. Si antes no era genial, ahora iba a serlo aún menos. Lo que ha ocurrido es que he empezado a preguntarme qué es la genialidad y en eso ando muy ocupado”.

Para finalmente asegurar algo incuestionable: “Uno, al fin y al cabo, es el que es” .

 

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2.

 

Valerie Mréjen, 'Manufrance', 205, installation view with film still.

Leo otra entrevista, esta más reciente.

En ella –aquí-, la escritora francesa Valerie Mrejen, dice sobre la -supuesta- autoficción de sus obras y el modo en el que ella lo aborda:

“Creo que no hubiera podido contar mi propia historia [en mis novelas] directamente. Lo hago a través de una falsa neutralidad: enumero hechos, recuerdos que son mis recuerdos, pero que no tienen ningún valor en sí mismos. Me di cuenta de que había algo que me pertenecía de una manera muy particular y muy precisa. Escribirlos de una manera neutra era una manera de hacer que estuvieran fuera de mí.”

 

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3.
Descubro con alegría que el cineasta Samuel Sebastian –aquí-, al hilo de la exposición L´habitació Imaginària (16-Noviembre / 15- Enero-2012) en el Ars Santa Mónica, de Bcn –aquí-, ha creado el vídeo “Inger. Permutaciones” (2011), con imágenes de Inger Stevens sobre un poema de Juan Eduardo Cirlot.

 

 

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4.

 

Me gusta mucho el procedimiento que utiliza la revista El Coloquio de los perros aquí– de añadir una bienvenida y una despedida (excepto en los dossieres monográficos) en cada uno de sus números.

Las de su último nº, el 29 (2011), llevan por título Categoríasaquí y Especie en extinciónaquí-, y vienen firmadas por Juan de Dios García y Ángel Manuel Gómez Espada, respectivamente.

La primera, sirviéndose de una fábula de la legendaria Esparta, trata sobre un tema que anda más o menos en boga estas últimas semanas (o acaso lo ha estado siempre) y es la de las categorías de escritores. La diferencia entre los que están aquí para hacer buena literatura y los que están en esto para competir y llevarse las prebendas que se pongan a tiro.

Juan de Dios García dice algo muy certero y es que:

Para mí, un escritor, cuando decide hacerse escritor, cuando resuelve comprometerse con la escritura sintiéndola como algo que va más allá de un oficio o una afición, también decide qué tipo de escritor quiere ser.

Ángel Manuel Gómez Espada, más belicoso y con menor misericordia, toca en su Despedida un tema que parece ser tabú en España: el hecho inadmisible de que todo el mundo dé por hecho que el artista no debe cobrar por su trabajo. Y, lo que es peor, que encima los medios de comunicación piensen que cualquier manifestación pública del artista queda “pagada” en contribución a la promoción que -supuestamente- se le da.

Así, nos dice Gómez Espada que:

“Al precio que están la gasolina o el arroz no parece un gravísimo problema todo lo dicho anteriormente [que al artista no se le pague], pero resulta cuanto menos curioso cómo se alaba tal o cual obra mientras su coste sea cero para el que se beneficiará ulteriormente por ella. Mientras el soporte o la difusión sean tácitamente gratuitos no hay problema, sobreentendiendo que la Crisis está por encima de nosotros y nos gobierna […] Hay que ser comprensibles y pasamos la mayoría por el aro. Pero no queremos ver a nadie lamentarse a posteriori, cuando esta mierda pase y sólo queden ciertos posos reseñables. A saber: seguir comprendiendo que no es el tiempo de los culturetas y pidiéndonos esfuerzos lamentables para que sigamos prostituyéndonos los artistas por las calles.
Oquey. Por si acaso, me atrevo a adelantarme a tales alimañas: ¡váyanse todos a la mierda!”
.

 

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5.

 

Leo con fruición las cartas de Hofmannsthal a Rainer María Rilke que ha preparado la editorial Maldoror en traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. En especial, me llama la atención la carta que Hofmannstal le dirige al poeta alemán con fecha 07-III-1906 y que evidencia a las claras que es inevitable que la lectura mutua enriquezca e influya en la producción de los artistas contemporáneos.

Una carta que, además, pone el énfasis sobre el hecho de que muchos escritores jóvenes -hoy- no lean a sus coetáneos, y sobre la necesidad urgente de que lo hagan.

Dice Hofmannsthal:

“Hay en el segundo acto [de mi obra Edipo] algunos versos que recuerdan mucho a los de su inolvidable poema A una ciega; me di cuenta de ello pero sin embargo los he mantenido: tómelo como un homenaje.” [1]

 

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[1] Hugo von Hofmannsthal. Cartas a Rilke. Ed. Maldoror. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. 2011.

La propia editorial ofrece el contenido íntegro del libro de manera gratuita para su lectura en la web aquí.

 

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