Occupy Barcelona (with disobedient imagination)

1.

Hay dos marcas de cerveza en Barcelona que dominan los espacios publicitarios, especialmente aquellos relacionados con la cultura juvenil y el ocio, la música en particular, pero también el arte, las revistas, las radios e incluso algunos de los programas de la tv autonómica

Pero es posible subvertir tal dictado de esas marcas que, de manera sutil, imponen los gustos en música, literatura, cine y tv gracias a su patrocinio, favoreciendo unos productos (más homogéneos, superficiales e inanes) y no otros.

Fíjense en la acción directa del arte urbano de las fotografías.

Qué ocurre si con los tapones de las botellas de esas marcas de cerveza se crea una pieza de arte efímero y se cuelga en un lugar donde está prohibido colgar carteles publicitarios. Se dice que se exigirán responsabilidades, pero ¿a quién?

Desde el arte urbano, con acciones sencillas y directas, se puede subvertir ese dominio y afán homogeneizador. La pregunta es, ¿se atrevería el ayuntamiento a denunciar a esas marcas siendo que alguien (no perteneciente a su organización) ha pegado su propaganda en un lugar prohibido?

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2.

Otro modo de recuperar el espacio es a través de la convocatoria Tornem a la Rambla!aquí– que se llevó a cabo el pasado 5 de noviembre y que consistió básicamente en coger una silla de casa y sentarse en la Rambla a modo de protesta, siguiendo un itinerario prefijado –aquí-. Unos 150 vecinos se sumaron a la convocatoria, y la repercusión en la prensa en los días anteriores fue más o menos importante, aunque solamente el diario El Punt Avui -que yo sepa- hizo un seguimiento de la misma –aquí-.

Veremos si continúan las convocatorias y se cumple el propósito de recuperar ese espacio emblemático intoxicado por el deambular ocioso de los erráticos turistas.

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3.

Pero también se puede proceder con la (re)apropiación exclusivamente literaria del espacio a través de la imaginación. Este es el caso del escritor barcelonés Javier Calvo. Sobre la obra de éste escribe el también crítico y escritor Jorge Carrión, y dice:

“Después de tres libros de ambientación internacional y de factura transtextual, como son Risas enlatadas (2001), El dios reflectante (2003) y Los ríos perdidos de Londres (2005), que combinan motivos televisivos, localizaciones anglosajonas y remakes de índole diversa, Javier Calvo publicó dos novelas sobre Barcelona en general y sobre el barrio del Raval en particular: Mundo maravilloso (2007) y Corona de flores (2010). Me interesa ese movimiento: del mundo al barrio. Habría que buscar en la biografía y en la psicología del autor las razones de ese cambio de rumbo; pero el lector sólo tiene acceso a los textos y a sus contextos. El ensayo “Los ríos perdidos” (incluido en Odio Barcelona, 2008), vinculado con un blog de investigación iconográfica e histórica sobre el Raval, actúa como marco teórico del giro. En él, Calvo contrapone la topografía tradicional y mítica al paisaje actual, adulterado por los agentes de la globalización. De modo que la trinchera en lo local se puede leer como un rechazo a la homogenización de lo global. Por supuesto, un escritor siempre busca la originalidad de su obra, su especificidad como individuo creador; de modo que el barrio y la ciudad de Calvo aspiran a la diferencia, en la cadena de la tradición y entre las representaciones contemporáneas.” [1]

El propio autor, Javier Calvo, escribe en la edición de esta semana del suplemento del Cultura/s de La Vanguardia (nº 490 / 09-Noviembre-2011) un artículo que lleva por título Cirlot como emblema y en el que dice que:

“A mediados de la década del 2000 regresé de EE.U. a Barcelona para encontrarme una ciudad profanada por el turismo, la especulación y la domesticación institucional de la vida cultural. Enseguida vi que necesitaba reformular mi relación como escritor con la ciudad y construirme una colección de ídolos y emblemas que constituyeran las bases de una escritura de batalla. Sacralizar mi pertenencia a Barcelona. En esa misión, Cirlot se convirtió en el centro absoluto de mi panteón. Puede que la obra de Cirlot no explicite a menudo su relación con Barcelona, pero por debajo de su superficie se encuentra la que probablemente sea la psicogeografía más impresionante de mi ciudad” (pág 19).

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[1] Jorge Carrión. La cuenta atrás (III): Local y Global. El blog de Jorge Carrión. 06-Noviembre-2011.

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