Mails (des)atendidos & Vacaciones

Veo -mientras fumo un cigarrillo y bebo una cerveza artesana Bleder (de Rubí)- el concierto de Bigott en La Casa Encendida (Madrid) con ocasión de la Fiesta de Radio 3 que tuvo el lugar el pasado 20 de marzo de 2011.

Y, en tanto que me emociono con las canciones y termina el vídeo, compruebo unas fotografías del móvil que hice durante el día de hoy. Son de pósters pegados en las paredes -supongo- por artistas urbanos -o vándalos, quién sabe- en diferentes partes del Eixample barcelonés.
Son estas:

Y ello me hace acordarme de una pieza de la artista mexicana Julieta Aranda de 2007.

Es la siguiente:

Y así me sorprendo al constatar como la indignación ha prendido -también- en México y de cómo la Editorial 2012 y Casamanita Cartoneira han puesto en marcha el proyecto Mi país es un zombie con la intención de que toda la rabia de los ciudadanos se transforme en poesía.

Todo ello me lleva -en realidad- a tratar el tema que refería al principio de este post: los mails (des)atendidos.

Y es que ya que estamos, me gustaría utilizar este clima general de irritación, enojo y perplejidad para lanzar mi grito.

Mi principal frustración radica en el hecho de que la gente no conteste los mails, o que sea imprecisa o vaga, o que acuerde la realización de cosas que, en verdad, no realiza. Y el acuerdo o pacto o empresa común acordada justamente por mail nunca llegue a su fin.

Claro que el correo electrónico es ventajoso para las transacciones, los acuerdos y las negociaciones. Para favorecer su rapidez, quiero decir.

No me queda tan claro que lo sea (útil) para la consecución de las cosas que fueron acordadas, pactadas o sugeridas.

Es terrible la cantidad de mails que quedan desatendidos, bien sea por dejadez, pereza, indolencia, indiferencia o inquina de uno o los dos (o los muchos, en el caso de las empresas que trabajan con los ordenadores en red) integrantes de la conversación telemática.

Yo no lo sé. No sé cuál es la razón. Lo único que puedo decir es que esa silenciosa espera interminable con la que uno aguarda que se le conteste es fatal, insoportable y mezquina.

Quizá esa liviandad que trae todo lo asociado a lo digital sea la culpable, como de que su valor es menor (lo digital), que no tiene tanta importancia, al fin. Que tanto da si se contesta una propuesta, la recepción, aceptación o rechazo de un texto, la sugerencia de un proyecto o acaso la duda sobre detalles del modo de proceder para cada empresa.

No, qué va, parece ser que esto son menudencias que pueden dejar pasarse de largo.

Como si a nadie le importara…

Pues, ¿saben qué? A mí sí que me importa.

Y bueno que… en fin, que ya saben que todos los años nos adelantamos a las vacaciones de verano, así que este año no íbamos a ser menos.

Con ello, cerramos hoy el blog La Soledad del Deseo hasta el próximo 15 de Junio, día en el que volveremos bronceados y eléctricos para proseguir durante todo el verano.

Así, mientras todos sus blogueros favoritos abandonen el barco llegados los meses de Julio y Agosto, aquí seguiremos al pie del cañón.

Sean felices hasta entonces.

[Y lean mucho]

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