Let me entertain you

Christian Falsnaes "Existing things" (2010)

 

La performance-performance “Existing things” (2010) de Christian Falsnaes que fue representada en la Vienna Art Week 2010 se basa en una idea bastante estúpida (y derivada de accciones anteriores como Headbanger (2009)), pero que borra las fronteras entre lo artístico y lo puramente anecdótico, convirtiendo la crítica artística en algo muy parecido a las representaciones feriales de los pueblos en las que la gente lo único que pretende es divertirse el sábado por la tarde.

En el caso de Falsnaes no es exactamente una boutade (aunque lo parezca), pues estas ideas del artista como mero entertainer proceden de una crítica más radical, ya expuesta en anteriores piezas como The excluded middle (2009) en la que el artista pone en escena a su Doppelgänger [y que puede verse como una versión expandida de la pieza clásica de Francis Alÿs Algunas veces el hacer algo no lleva a nada (1997)] o acaso en una vídeo/performance anterior Solipsism (2006) en la que el mundo se percibe como en una constelación de las variantes del ego del individuo.

Su anodina acción Surface memory (2010) también trabaja en la misma dirección: la del discurso plano y arbitrario del artista, que sirve apenas para el divertimento, la risa y el simulacro.

Pero lo importante es que tras de la circunspecta parodia queda algo inquietante.

En “Existing things” (2010) la idea llega al paroxismo: se trata de que el público haga efectivos sus deseos utilizando al artista como objeto de su capricho.

Como se muestra en la foto de arriba, el público pinta un lienzo en blanco utilizando como pincel la cabeza del artista.

Esto, que visto así en vídeo hace gracia y resulta tan simpático y hasta fútil se torna terrorífico si echamos un vistazo al catálogo de novedades de las editoriales españolas y constatamos que más que escritores lo que tenemos son manos que escriben al dictado del gusto del público (o del capricho del deseo de los editores que comercializan los libros).

Jasmina Llobet & Luis Fernández Pons se han inventado un concepto al que llaman “miniescópico” y que denominaría aquello que, sin ser invisible al ojo humano, está en el límite de la visibilidad.

Ahí, en ese punto limítrofe se halla hoy la literatura y es tarea del crítico y del editor rastrearla y concederle un lugar central.

Si están por Barcelona y quieren ver qué puede dar de sí el concepto en las artes visuales, pásense por la exposición Miniscopics (25 Febrero hasta el 01 de Abril-2011) en la nueva sala de exposiciones Halfhouse.

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