Especulación del talento [1]


Como ya sabe a día de hoy todo ciudadano de este curioso planeta, toda crisis (neoliberal, en el contexto capitalista) he de venir obligatoriamente precedida por la situación de que el precio de una serie de valores ha sido  sobredimensionado.

La consecuencia de esto es que el valor de cambio del objeto en cuestión se ha disparado de manera estratosférica.

Bien, hablando puramente de economía, en España, tal especulación se dio en particular con un bien básico: la vivienda.

Pero en el ámbito de la cultura, lo mismo ha ocurrido con otro bien básico: los libros.

Hubo aquí (y la sigue habiendo) especulación del talento.

Donde en la vivienda sucedía con la esperanza de precio al alza (o sea, de bien más valioso), en los libros se da con los paratextos, que igualmente son promesa, promesa de talento (aquí indemostrable).

Igual que con la vivienda, los libros, la cosa en sí no es la que otorga valor, sino que se convierte en elemento marginal, y lo que cuenta es el paratexto. Así, el valor del talento revierte en la magnificencia de todos los elementos decorativos (externos y, en ocasiones, imaginarios) y no en la obra misma.

Porque el paratexto ya no lo constituyen aquellas vetustas fajas promocionales, sino que todo ha ido a más: ahora se necesitan vídeos coyunturales o aproximativos a la trama o el tema de la obra, performances de vaga relación con la obra; así, operan también de pantalla opaca las peregrinas pseudo teorías literarias que constituyen el velo sobre el que camuflan la desnudez del andamiaje literario.

A ello contribuye la instigación de las camarillas (unidas en pos de una estética determinada), así como la mimesis genérica (de intención irónica) con productos establecidos en el sistema literario (léase parodia de género).

Por decirlo pronto (y comparándolo para su clarificación con el bien inmueble): donde el precio de la vivienda basaba su argumento en la coquetería de sus viejas cocinas, no siendo éstas más que viejas y anticuadas, en el texto literario se venía a decir que la (in)coherencia lingüística era un elemento pop o acaso manifestación genuina -incontaminada- de la baja cultura.

Donde de una vivienda se decía que la ausencia de diseño arquitectónico (por razón de abaratamiento de costes o fruto de las prisas) resultaba diáfana o incluso “tipo loft”, en los libros, la ausencia de arquitectura se vendía -se vende- como fenómeno fragmentario.

Y ello, en literatura, para acabar defendiendo disparates como que  el recurso de una trama laxa o de un personaje desdibujado o la superficialidad filosófica que sustenta una idea eran -son- signos de la así llamada narrativa “líquida”.

En fin…

Yo no soy especialmente pesimista, o bueno, me esfuerzo por no serlo.

Así pienso que la crisis es necesaria.

No se trata de que el sistema literario no sea capaz de absorber tantos agentes intrigantes. Se trata sencillamente de que hay una selección natural.

Se trata de que un punto de desmesura es forzoso para que la entropía del sistema se ponga en evidencia.

Así: que el sistema muestre sus cuartas, que delate a los impostores que alberga impunemente en su seno.

El resultado -espero- será la purga de los parásitos, la reestructuración de las relaciones jerárquicas, y la recuperación del valor de la cosa per se, indistintamente del escaparate publicitario que, cual ristre de latas metálicas retumbando en la acera, nos han acostumbrado a que le venga asociado.

En palabras (quizá demasiado esperanzadoras) del escritor y activista italiano Franco Berardi Bifo, pues que:

“The coming European insurrection will not be driven by energy, but by slowness, withdrawal, and exhaustion” [1].

Y que:

“A radical passivity would dispel the ethos of relentless productivity that neoliberal politics has imposed” [2].

O sea, detener un poco la máquina, apostar por la sabiduría y el conocimiento, y dejarnos de hypes y chorradas varias propias de la desmesura neoliberal.

Aceptar como nuestra esta era del agotamiento y ser consecuentes con aquello que nos es consustancial: un humanismo que no cierre los ojos a la enfermedad decadente del nuevo siglo XXI.

 

[1] & [2] Franco Berardi Bifo. Exhaustion and Senile Utopia of the coming european insurrectrion. E-flux magazine 21. December 2010.

Anuncios

Comentarios desactivados en Especulación del talento [1]

Archivado bajo Especulación del talento

Los comentarios están cerrados.