Una frase (o dos) para salvar el mundo

Hay frases…

en las que uno atisba una impasible afrenta contra la realidad.

Como la siguiente, de Marta Sanz, dice:

“el esfuerzo es elitista” [1].

O esta otra, de Zamora Vicente, dice:

“Todo ha sido desplazado a otros sitios innominados, víctima de la prisa, del tráfago torrencial” [2].

La primera es una frase sobria, certera, clarificadora: una de esas frases-prólogo, de las que abren el ámbito del discurso, gracias a su compacta sintaxis y a su contenido provocador;

la segunda es -por contra- una frase abatida, de las que postceden, una frase-epílogo, dado su cuerpo frágil que se arrastra en su languidez moribunda, fatalista o acaso solo melancólica.

Pero ambas frases son valientes, ambas muerden.

Así, se diría que la primera frase es el diagnóstico y la segunda su descripción, o mejor, la constatación empírica de sus estragos funestos.

Pero, irónicamente, la primera frase fue escrita hace menos de un mes, el 24 de octubre de 2010, en tanto que la segunda se escribió el 10 de Marzo de 1968.

Las dos frases fueron escritas para los suplementos culturales, son parte pues de un artículo periodístico pensado para ser publicado en un diario de ámbito nacional.

Podríamos sacar de esto algunas conclusiones:

podríamos pensar que el futuro no es más que un pasado que cayó en el olvido y que la historia no es más que un futuro al que las orejas del mundo no han querido dar crédito.

Sea como fuere, lo innegable es la belleza de ambas frases, en soledad y conjuntamente.

Y esa belleza reside exclusivamente en su verdad.

Verdad necesaria, pues,

punzón que troncha el esqueleto de la realidad más tenebrosa, a la búsqueda de su esencia más clara;

único pasadizo favorable para esclarecer la negrura del actual presentismo y,

de igual modo,

condición forzosa para que la posibilidad de un iluminador pasado y la nostalgia de un porvenir nos puedan presentar conjuntamente toda su belleza:

esa persistencia, esa continuidad, que sería -a la vez- nuestra salvación.

– – –  – – – – –

[1] Marta Sanz. Ni hablar. El Cultural/El Mundo. 24-09.2010.

[2] Alonso Zamora Vicente. “Paseando”, incluido en Suplemento literario. Ed. Espasa-Calpe. Madrid. 1984. [pág 144]

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