Las mentiras de la literatura [9]

Lo que llamamos arte facil o novela/mampara no es más que un arte creado desde fuera, desde el lado seguro de la barrera.

Es un arte neutro y decorativo.

Asimilable su efecto, por tanto, a la tiranía de la forma, a la belleza del color y, no tanto, a su contenido.

Así, se da una preemninencia de los factores externos, de sus cualidades de superficie.

Por eso es tan peligroso el arte fácil (o la novela/mampara), porque sustituye la riqueza del idioma por la delgadez de un trazo fino, que sólo sirve para delimitar lo evidente, lo ya visto, lo consensuado y lo banal (lo que no requiere más que la concentración de la mirada -o el pensamiento- en un escaso segundo).

Dice Tino Hargen que “La literatura es el pensamiento que se permite jugar asumiendo el probable siniestro del error” [1].

Porque en el arte, el difícil; en la novela, la novela/mundo, se juega con la posibilidad de no acertar, y en este riesgo (en este avanzar en el tiempo, a ciegas) se halla su validez, aun cuando la novela no haya conseguido sus objetivos, porque, cuando menos, se habrá hallado frente al abismo de su derrota (y nosotros con ella).

Y eso es, finalmente, lo que es el arte:

un juego peligroso donde se acierta muy pocas veces.
Y quizá, por eso, nos sintamos tantas veces decepcionados, al leer novelas, porque los pocos aciertos en literatura, son siempre excepcionales.

No en vano se les llama a esas producciones anómalas “obras maestras”.

[1] Tino Hargen. Del reino de la palabra. Blog Hargentina. 03-XI-2010.

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