La lista de los libros útiles [Una propuesta]

1.

Bustos,

el protagonista del relato Lo que dicen los libros de Marcos Giralt Torrente, nos confiesa que le gusta desarrrollar la siguiente actividad lectora y conspirativa:

Desde hace un tiempo apunto mis próximas lecturas en los márgenes de los libros que, por la razón que sea, leo o consulto en las bibliotecas. A veces me he divertido pensando en la extrañeza que provocarían semejantes anotaciones en alguien que repara en ellas y a veces las he añadido con la exclusiva intención de desconcertar a ese lector hipotético” [1].

El relato citado propone la posibilidad de que exista una cadena determinada (y asequible) de libros que nos proporcionaría todo el conocimiento de todos los libros publicados (sin tener que leerlos todos sino solo la secuencia “maestra”).

Y, a su vez, se plantea la idoneidad de evitarnos la lectura de todos los muchos otros, los malos. Pues como manifiesta Bustos: “desde que comencé a leer me obsesionó la idea de no perder el tiempo en lecturas inútiles” [2].

Así, existiría una secuencia secreta, cuyos nombres Bustos habría adivinado “por casualidad” [3].

No se nos dice cuál podría ser esta secuencia en el relato de Marcos Giralt Torrente, aunque sí se nos indica su primer título:

Nunca voy al cine.

2.

Ya sabrán que se trata de un libro de relatos que Enrique Vila-Matas publicó en 1982 en la editorial Laertes, y que contiene el relato de título homónimo. Este relato asimismo se incluyó más tarde en la antología Recuerdos Inventados.

El relato en cuestión (Nunca voy al cine) cuenta la historia de alguien que nunca ha ido al cine, y que siempre “buscaba un pretexto, más o menos convincente, para evitarse lo que, para él, no era más que una tortura” [4].

El protagonista, Alfredo Pampanini, acude a una fiesta en la que los ilustres invitados lo confunden con “un realizador de cine ya fallecido” [5].

Pampanini argumenta que no le gusta el cine porque “en el cine nunca nada es cierto, nunca” [6].

La gracia del relato es que en la fiesta se reproduce una secuencia real de la película Gilda (la bofetada de Rita Hayworth a Glenn Ford) y ello ante los ojos atónitos de Alfredo Pampanini quien, justo por no haber ido nunca al cine, desconoce esa secuencia y su “visionado” le deja shockeado de puro pasmo, “pues nunca había visto nada parecido” [7].

El relato juega con el código de esa secuencia en particular, que es vivida en primera persona y de modo totalmente nuevo por Alfredo Pampanini, al tiempo que introduce otros guiños conocidos del cine (y desconocidos, obviamente, para Pampanini) como, por ejemplo, “un número bastante elevado de pájaros colocados sobre un alambre” [8].

Mi hipótesis de porque justamente este libro de relatos y, en particular, el relato Nunca voy al cine, se menciona como primer libro de la secuencia para obtener el conocimiento total de todos los libros (además de tratarse de un guiño privado entre escritores), es porque se trata de un relato que contiene un mundo que les ajeno (lo que podríamos llamar en términos contemporáneos, un ejemplo de proto-literatura expandida).

3.

Así, desde La Soledad del Deseo, queremos contribuir al ensayo de ese listado posible de libros que nos sean fructíferos para conocer nuestra contemporaneidad, sin tener que leernos todos los libros que existen.

El procedimiento será claro y sencillo, y desde aquí animamos a todo aquel que desee a seguirlo:

Cogemos un libro de una Biblioteca Pública (y no necesariamente uno que nos haya gustado, de hecho es casi mejor que se trate de uno que no nos haya gustado demasiado, para jugar mejor al despiste) y en él, disponemos en un post-it tres títulos más o menos contemporáneos de novelas “totales” de diferentes tradiciones.

Dado que ya en Escritor en Allak me parece que vamos dando buena cuenta desde hace casi un año de lo que merece la pena leerse hoy día en castellano, para el propósito que nos ocupa, nosotros comenzaremos con la tradición catalana, la inglesa y la austrohúngara.

Nosotros, por fetichismo, pondremos nuestro post-it siempre en la página 99. Además, preferimos utilizar el sistema post-it y no el de dejarlo escrito en los márgenes del libro, porque así cada uno de los post-its será único y le pertenecerá en exclusiva a aquella persona que lo halle.

Perpetuaremos de este modo, la intención secreta del proyecto.

Cada uno, por supuesto, puede proceder como mejor le parezca.

Nuestra primera propuesta secreta para una posible lista de libros totales, se halla en el libro The Brief Wondrous life of Oscar Wao, de Junot Díaz y que esta tarde será (re)ubicado en una de las bibliotecas de la Xarxa de Biblioteques del Ajuntament de Barcelona.

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[1][3] Marcos Giralt Torrente, “Lo que dicen los libros”, incluido en Entiéndame. Ed. Anagrama. Barcelona. 1995 [pág 81, 75  & 74]

[4][8] Enrique Vila-Matas. Recuerdos inventados (Primera antología personal). Ed. Anagrama. Barcelona. 3ª edición. Diciembre de 2006. [pág 159, 158, 160, 160 & 160]

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