Difusa deontología del escritor [6]

1.

Se trata de una metáfora horrible, lo sé, gastada, sí, sí, decadente, sí,

lo sé, pero no por ello menos cierta.

Y por ello la enunciaré ahora mismo: el embarazo.

Y es un embarazo que se dispara sin contemplaciones hacia las dos acepciones de la palabra:

la de la vergüenza que siente uno sobre sí debido a la debilidad de su condición misma

y la de hembra gestante.

Esto es lo que le sucede a un escritor cuando comienza una novela: se preña de su novela. O mejor dicho, la novela le preña a él. Y esto le avergüenza -al principio-.

Porque con las novelas sucede como con las mujeres: eligen ellas.

2.

Igual que en el amor,

el noviazgo, la confianza, la convivencia, el compromiso y la continuidad, así sucede con la novela.

Y es puro físico.

Se siente en todos los puntos de la carne y en la hondura del estómago y en los intersticios de la columna vertebral.

La novela, como el amor o el hijo, es ferviente electricidad.

Uno no se propone escribir una novela. La novela le encuentra a él.

Uno tampoco se propone tener un hijo o enamorarse. Ambas cosas suceden en tanto que se buscan.

Huelga decir -obvio- que hay cientos, millones de novelas escritas con el propósito de ser escritas, claro. Empujadas por la terquedad del deseo.

Pero a los productos de ello no se les puede llamar novela. Eso son ejercicios de estilo de colegiales audaces o aplicados.

Igual que para acometer una gran obra arquitectónica se necesita a un arquitecto con talento, pues lo mismo con la novela.

Un adosado lo puede hacer cualquiera, es fácil:

se cogen los planos

(se pueden encontrar en cualquier colegio de arquitectos, son planos públicos)

de uno de los mil millones de adosados que existen en los extraradios de las ciudades y se copian. Se les introduce un par de variaciones (por sobre todo, nada de lo estructural) y listo.

Así sucede con las novelas que reproducen otras novelas.

Las mesas de novedades de las librerías no están precisamente llenas de rascacielos ni maravillas del diseño y la ingeniería, sino de tremebundos adosados muy similares entre sí.

Y de pisitos de protección oficial tardofranquistas, también.

Y de chabolas.

La mesa de novedades de una librería no es -al fin- tan diferente de la vida misma.


3.

Uno preferiría no tener que escribir esa novela que le habita adentro del cuerpo. Pero no le queda remedio.

Y le entra sueño a uno, como a las embarazadas. Y tiene uno todo el tiempo hambre y caprichos, como las embarazadas.

De ahí que sea tan femenino lo de la creación artística.

De ahí que una novela necesite cuidado, atención, mimo y dedicación.

Por supuesto.

De ahí también que la mayoría de novelas tengan malformaciones, sean prematuras o se basen en la simpleza asquerosa de la placenta.

De ahí que haya novelas que no posean la vida e inteligencia de los seres humanos sino que funcionan con la voluntad adaptativa (y de supervivencia) de jabalíes, perros o las ratas. Y otras que se comportan como serpientes, pavos reales u orangutanes.

Una novela sin un desarrollado cordón umbilical con su autor es como un niño huérfano o como un animal salvaje sin más recursos que su propia indiferencia e intuición.

La obligación del escritor es cuidar a su novela pues como si le fuera la vida en ello. Porque, de hecho, su vida le va en ello. La vida de sus genes.

No les extrañe, pues,

comprobar que la mayoría de novelas nacen ya muertas.

Es signo de los tiempos: el desdén por la vida.

4.

Es por ello que, preñado como estoy de nueva novela,

(ya he terminado el borrador del primer capítulo)

he decidido darle fuerza y vigor a la misma,

me he puesto la camisa de Clockwork Orange que me ha regalado Ángela y he comenzado hoy con los ejercicios físicos,

para que me salga una novela fuerte, totémica, maravillosa y única.

Eah!

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——- ¡EXTRA!——-

EXTRA

extra…

En el capítulo de proyectos efímeros continuamos con ese tema que tanto nos interesa en este blog:

las ruinas de la contemporaneidad en la ciudad de Barcelona.

Desde el día 04-Octubre-2009 tenemos en marcha:

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡“Ruinas contemporáneas”!!!!!!!!!!!!!!!

una obra a medio camino entre el periodismo de guerrilla y el arte de vanguardia, el reciclaje y las mutaciones orgánicas del espacio urbano.

El lema podríamos hallarlo en “Jueves”, una canción del grupo La Habitación Roja, de su disco LHR, que dice:

“También yo si quiero puedo hacer cultura y lo hago con tu basura”

La premisa es básica:

se saca una fotografía todos los días desde el mismo punto, el número 12 de la calle Sant Antoni Abad (enfrente del Teatre del Raval),

y veamos qué pasa.

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Pueden seguirlo,

como siempre en Tumblr (aquí).

********Actualización 10-Octubre-2009:

Hoy La Vanguardia publica un reportaje con el título

La suciedad gana terreno en todos los barrios de Barcelona

en el que se utiliza como foto ilustrativa del reportaje una imagen de los mismos contenedores que están siendo monitorizados en el proyecto

Ruinas Contemporáneas desde el día 04-Octubre-2009

El arte siempre va antes, qué les voy a contar…

– – – – – – – –

Canción del día:

Sleep Walk – Santo & Jhonny

– – – – – – – –

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