Difusa deontología del escritor [3]

El silenci, tanmateix, s´esquinça ja amb prou feines [1]

1.

A uno le dan muchas ganas, de callarse.

Porque la vida le llena a uno de alquitrán y petróleo y ni con el serrín hay manera.

Y le dan ganas a uno de callarse.

Muchas ganas.

Tantas ganas que hasta casi explotan los ojos de rabia y la boca saca espumarajos.

Porque el escritor es humano, y la furia se le llena de bilis.

Pero uno debe callar.

No es labor del escritor verdadero medirse vulgarmente con la quincalla de saldo que pulula por el mundo.

Aunque esto al escritor le llene de pena y repugnante asombro… este estado de cosas.

Aunque… aunque esto brutalmente le suma en la tristeza.

Y es que el silencio es, además, un inmerecido signo de respeto. Porque a uno le dan ganas de… ganas de… entonces es mejor callarse.

Porque el escritor no es (ni debe ser) un boxeador, ni es (ni debe ser) un navajero, ni es (ni debe ser) un burdo lamedor de egos ajenos.

2.

At some hour his clock sounded its alarm and he stared at it in horror: ´My god`he said aloud. [2]

Cuando el umbral suena, su reloj (mejor dicho)

-y me refiero al momento en el que el puñetazo le gana a la razón, y me refiero al momento exacto en el que el insulto empaña la primorosa visión de unos ojos bellos- entonces, querido escritor, abandona.

Ponte a mirar por la ventana, o sacude tu encono en una carrera en redondo, como las de Calvino, o acaso vuelve de nuevo a Rilke.

Piensa, según dice Rilke, que no hay que permanecer en parte alguna. Menos pues en el dolor.

Y es que este es uno de los mejores consejos que un escritor puede darse a sí mismo: cuando la vida te asquee, escupe, escupe, escupe…

pero no dejes que ésta (la porquería de la vida) mancille tu arte.

Cállate, mira al techo, reflexiona. Aguarda…

No te permitas ser adlátere de tu propia animadversión; el credo no es el victimismo, amigo, piensa en Marina, cuando dice:

“en la frente besar -penas borrar” [3]

No, jamás permitas que la llaga del mundo siga supurando en ti.

Porque lo único que de veras existe eres tú, y las heridas no son más que la mala conciencia de las fieras, que de tanto lanzar flechas, a veces, hasta aciertan.

Pero sigue pensando en Marina:

en la frente besar -la memoria borrar” [4]

Y deja que el silencio todo lo malo borre, para llegar limpio al arte.

Y déjate besar por quien te quiere bien, porque sólo el beso amado te salvará del improperio y la sinrazón.

– – – – – – –

Canción del día

Hawai 5-0 – Brian Setzer Orchestra

– – – – – – –

[1] Julien Gracq. Les aigües estretes. Traducció de Ramon Girbau. Quaderns Crema. Barcelona. Mayo de 2007. [p. 18]

[2] Peter Ackroyd. Hawksmoor. Penguin Books. London. 1985. [p. 73]

[3] y [4] Marina Tsvietáieva. “Poema sin título”, de Antología poética. Traducción de Lola Díaz. Ed. Hiperión. Madrid. 1998. [p. 75]

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