El peor peligro eres tú

Javier Das "Sin frío en las manos"

Javier Das "Sin frío en las manos"

1.

Así sea que llevo unas cuantas horas tratando de reajustarle el sistema operativo al mac y no acaba de funcionar bien.

Horas largas de largos suspiros y lentas desesperaciones.

Uno no debería ocuparse de estas cosas, alguien debería hacerlas por uno mismo, qué se yo, una ONG de la informática, la ONG que ayude a los artistas a no perder su preciado tiempo con las cosas de la tecnología, la eficiencia, la productividad, el trabajo. Que el artista no debería estar para estas cosas, carajo.

Y, además, del mismo modo que no somos nosotros quienes arreglan las tuberías de la casa o el escape del gas, o los socavones en la calle o los apagones cuando las tormentas, no sé por qué demonios se nos presupone que deberíamos ser duchos con la materia de la informática…

En fin, que me llevo trajinando las largas horas de varios días sufriendo incompatibilidades, llorando archivos que no concuerdan y maldiciendo actualizaciones no aptas, que no funcionan, incompletas, mal instaladas o defectuosas o con virus o infectadas o maliciosas o simplemente deficientes.

¿La vida digital era esto?

Y en la cabeza esa canción naïf de Las Pulpas “me estoy cansando”.

Y así estoy, tenso e iracundo como el peor, como el peor de los necios.

2.

Sucede que, al decir de Cernuda,

Y así la vida pasas / morador de entresueños [1]

Pues sí, esto lo que hay estos días de peleas telemáticas conmigo mismo y con mi mac intempestivo. Y ya no sabe uno quién es quien, si es él quien deja pasar la vida y yo el que sueño, o él (mi viejo mac) que somnoliento camina por sus actualizaciones y copias de seguridad, en tanto que yo miro el reloj, taciturno, impotente, y voy anotando las horas, una a una, tachando los palitos al llegar al cinco, al modo de los poetas encarcelados.

Cierto que me sirvió el viernes en el EspaiBrossanova,

para poder exhibir en pantalla grande el vídeo de presentación del proyecto Harold & Blúm (Lecturas a grito pelao); el mac, digo.

Yo creo que gustó (el vídeo, no el mac); al menos a dos o tres personas. Espero.

Vi algunas caras no sé si de satisfacción o de estupor, pero de manifiesto interés, al menos. O yo lo supongo, o me gustaría creerlo.

O podría haber sido así.

3.

“There is no glory in this suffering; it is not an ode: it opens up only to idiocy”,

esto es lo que dice Kristeva sobre Céline, sobre su sufrimiento físico y mental.

Pues aquí lo mismo,

salvando las distancias, claro,

pero es cierto que sólo puede hablarse aquí de idiocia,

qué hermosa palabra.

Cierto que la desesperación mía nada tiene que ver con la de Celine, y así lo espero yo, y supongo que todavía más los que me suelen rodear y quien a diario me comparte la cama, claro.

Y sobre esto hablábamos A. y yo esta tarde, en un café precioso cerca de los cines Floridablanca, donde se me ha dado el gusto de las Moritz triple malta últimamente. A. Sólo concede al vino blanco, cosa que a mi me satisface, he de subrayar este particular.

Pues bien, no de Céline hablábamos precisamente, pero sí de esa cosa tan desdichada que llamamos contemporaneidad.

Y esto porque la libertad, y sucede de un modo insoslayable, conduce a la falta de criterio, o cuanto menos a la dispersión del criterio, que más o menos viene a ser lo mismo. O sea, que la paradoja más divertida del asunto es que el conocimiento nos produce la aniquilación. Yo estoy por conocerlo todo, quiero el conocimiento total, o al menos, saber de las particularidades de la mayor parte de las aristas de toda cuestión, para juzgar con (casi) entera razón o convencimiento.

A. no es que sea más ligera en esta cuestión, pero sí menos obstinada. Y, de lejos, es una postura muchísimo más inteligente.

Claro que yo cuando me obceco no atiendo a razones, y así estoy viendo como el mac sigue con sus rayitas azules y sus carteles de no se puede, incompatible, error etc y yo con ganas de darle un puñetazo.

En fin, que en lo que sí estamos de acuerdo A. y yo es en la confianza absoluta y total en el individuo y su capacidades, pero al mismo tiempo pensamos que (casi) todo el mundo es gilipollas.

Así que como no íbamos a llegar a consenso alguno, esta tarde, y visto que cuando se trata de porfiar en disquisiciones minuciosas uno se cansa mucho y hoy era ya tarde para el disfrute abtruso, pues me he pedido otra Moritz triple malta. Y A. ha seguido con su vino blanco. Y hemos tomado unas patatas bravas que ardían en la garganta.

4.

Y es que a veces el solo pensamiento induce el dolor.

Me explico, faltan quince minutos para las nueve de la mañana y yo sigo con las actualizaciones, y ni siquiera he conseguido arrancar el nuevo programa de edición de video que me proponía, para poder dar un poco de cordura y brío a los vídeos que irán apareciendo en Harold & Blúm a partir del viernes 10 de Julio.

O sea, que a veces es mejor ni ensoñarse ni ensañarse, sino simplemente dejar las horas del reloj correr felices o ineludibles.

Ya lo dice de Quincey:

“todos los peligros se repiten, en particular los malignos[3]

[1] Luis Cernuda, “El retraído”, de Vivir sin estar viviendo (1944-1949), incluido en Antología Poética. Alianza Editorial. Madrid. 1975.

[2] Julia Kristeva. Powers of Horror (an essay on abjection). Columbia Universty Press. New York. 1982. [pág 149]

[3] Tomas de Quincey. Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Alianza Editorial. Madrid. 2004. [pág 107]

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