Cosas pasadas

Voy a apagar mi cigarro en tu corazón

para ver si te ríes como me río yo

Brioles “Los dos”

1.

El pasado vuelve siempre -o lo intenta-,

o digamos que las animosas penas, con sus atenciones de ramera vieja, cometen la tropelía de querer seducirnos otra vez. De nuevo.

(como si ya en la primera vez no nos hubiésemos apercibido de su “maldad”)

Esta tarde: Charles. Mi pasado.

Su risa no me pareció de viejo, pero sí de hombre que no quiere aceptar la derrota, que se obstina en conjurarla con los fastidios de una ingenuidad que ya no es ingenuidad sino fatua desidia.

Una candidez que es imposible en un hombre bien entrado en la treintena, con sus barbas, sus mismas camisas de cuadros de siempre, su deseo por las mujeres equivocadas, su repetición…

Charles y yo nos conocemos (o nos conocíamos) de la universidad. Me ha sorprendido mientras solicitaba unos documentos en secretaría.

Y una chica me hablaba de Londres. Y Charles -as usual-se ha entrometido.

(Charles es de los tipos que verás ronronear en torno a tí, pero sin manifestarse y que, al destacarse el olor de una fémina cercana a tí, se te hará notar ostensiblemente y te pondrá probablemente en evidencia)

2.

Justo por eso he evitado llevar nuestra conversación ulterior (ya en un bar de la calle Aribau) a esas zonas pantanosas del sexo y las mujeres.

Sé que él lo estuvo esperando durante toda la hora larga que duró nuestro café y nuestros cigarrillos.

Su ideal romántico es estar  al borde de un acantilado, con su Harley y leyéndole a una fémina versos clásicos de Virgilio

(puedo constatarlo no por su  palabra sino del lado de las mujeres a las que él les propuso dicho plan; créanme, lo sé)

en fin, que hizo alguna mención, Charles, una risa, un movimiento certero de las muñecas… para que yo me sumergiese vulnerable en el asunto del flirteo, pero no, yo no estaba dispuesto a entrar en ello.

Y no entré.

Me quedé al borde de la piscina, pensando.. uy, qué fría estará esta agua de la piscina… pensando, uy, cómo me meta, me hundiré al fondo y operará la succión como en aquella grotesca historia de Palahniuk

Y no, oh no!, no quise, por supuesto, no acepté regodearme en un fracaso que no me pertenece. O tal vez sí, pero prefiero no verlo.

El fracaso.

Cuando algo no lo deseas, o te niegas a que el deseo profiera sus argumentos, todo va mejor. Hablo de cuando las cosas -con el correr del tiempo- se han demostrado a sí mismas ineficaces y, en cualquier caso, cosas abstrusas, pues mejor la resistencia que el abandono.

Así con Charles.

Eso es lo que he hecho hoy:  resistirme a la indolencia, al fervor del mal. A la insidia. A regodearme en el pasado.

Porque el pasado no es más que esa puta con bragas blancas que siempre se nos muestra a contraluz, con una candidez que esconde las verdaderas ajaduras malditas de su piel manoseada.

Porque “there´s no sorrow like my sorrow” [1]. Y uno ya lo sabe bien. Y repetir es sólo cosa de empollones o de bobos.

Y yo, pues ni lo uno ni lo otro.

Así que nos hemos apuntado de nuevo los teléfonos en las agendas del móvil y nos hemos dicho que sí, que nos llamaremos, que sí, que nos veremos. Quesí, qué alegría, que sí, que…

Y yo lo miraba, con su mochila ridícula de veinteañero colgada al hombro y sólo podía pensar: “hey, you didn´t come to my funeral”

3.

Asi que subí caminando por Aribau.

Y A. me estaba esperando en la cafetería de la Filmoteca. Me tomé una Estrella con placer. Ella bebía café y coca-cola.

Al poco entramos a ver el documental “Literatura en el exilio”, de Joaquin Jordá. Y por suerte no me dormí (el domingo por la noche me dormí viendo el documental “Rembrant´s J´accuse” de Peter Greenaway -un ejercicio nerd de egotismo insuperable, soberanamente aburrido y pretencioso-)

El caso es que seguía con el encuentro anterior en la cabeza, y en el reportaje salía Mexico D.F. y yo trataba de mirar la pantalla concentrado.

Pero sobre mi cerebro volaba -no sé por qué- la imagen de ciertos escritores mexicanos (digamos especialmente Juan Rulfo, aunque también me acordé de los años juveniles de Bolaño).

Y sí, vale, accedo a que penseis lo mismo que A., que dijo luego al salir del cine, cuando le referí lo sucedido, y dijo:

“ah, sí, tú con tus fantasmas otra vez”.

Ok, no os culpo, vale.

Pero he de decirlo: tenía la espalda al frente para cuando dos dedos (sí sólo dos dedos) se me clavaron en la frente y me empujaron hacia el respaldo.

No fue un delirio, fueron dos dedos estupendamente humanos los que se me clavaron en el rostro y  me empujaron atrás… y ni deliraba, ni tenía sueño, ni nada de nada.
Estaba plácido como una rata en una alcantarilla.

No, lo confieso, tampoco fue algo autoinducido, lo juro. No tengo esa capacidad.

Fueron dos dedos con sus yemas calientes lo que se me clavó en el rostro…

4.

Ahora, cuando esto escribo,

son las 06:14 am y ya veo la claridad en el balcón.

Tendría que haber leído o escrito más y bebido menos.

Pero las cosas son como son.

Y sigo pensando en esos dedos, esos dedos… porque algo sí puedo decir sin riesgo a equivocarme sobre esos dedos: eran los dedos de un hombre.

Un hombre fuerte, un hombre preciso y robusto como los bordes de una estatua de mármol.

Ahora, ya a las 06: 25 am me pregunto si esos dedos venían verdaderamente del pasado (para recriminarme algo) o, por contra, reproducen distorsionadamente un efecto del presente para cortar de una vez (físicamente)

con

los efectos del pasado.

Es decir, ¿son una señal certera e indubitable o un mero espejismo inducido por las Voll-Damm?

No lo sé, ni idea.

[1] & [2] E.M.Forster. “A passage to India”. Penguin Classics. London. 2005. [p. 196]

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s