Criptoamnesia

Lo confieso,

los domingos a la noche me ataca la nostalgia, me duele la melancolía y no, no es que no pueda escribir, es que me cuesta horrores plegarme a la voluntad del pulmón de querer seguir trabajando incansable.

Y lo único que hago es releer textos viejos y en mi memoria me da la sensación de estar plagiando mi lectura de lecturas mías anteriores y se crean entre la razón y el corazón unas interferencias que lo único que producen son ganas de ponerse a llorar desconsoladamente,

como una plañidera,

o darse a la calle sucia y vacía y a grito pelao ponerse a rememorar las familias de personas ingratas, como un loco.

Pero, como siempre, queda una tercera opción:

saco cervezas San Miguel de la nevera, espero a que se calienten sobre la mesa, y entonces me las bebo con rápidez.

Y trato de hallar ideas para poder atrancar las puertas y que los obreros hoy no entren en la casa… malditos obreros ruidosos.

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