Walah Walah (XIII)

1.

Es la más venenosa humillación: la de un elogio insincero.

2.

En los aforismos de un autor sorprendemos a menudo arbitrariedades y contradicciones que no aparecen en sus otras obras mayores. No quiere decir nada, sino que el pensamiento, cuando es corto, no tiene tiempo de ser razonable.

3.

Al leer se siente uno como un huésped, lo traen, lo llevan, lo sientan a mesa puesta y por la noche se encuentra hecha la cama, y qué agradable todo eso. Quien escribe, en cambio, es el anfitrión que ha de tener a punto hasta el último detalle, se desvive, visita la despensa, recorre las habitaciones comprobando que todo esté listo para cuando lleguen los huéspedes, consciente además de que la mayor parte de éstos no hallarán la nueva morada a su gusto, y una vez recorrida, pateada y saqueada, la denostarán sin el menor rebozo.

Andrés Trapiello. “Salón de pasos perdidos”. Vol. 9. Do fuir. Ed. Destino. Barcelona. 2007. [pág 204] & [pág. 129] & [pág 303]

Y sucede que, además, es verdad.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Walah Walah

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s