Autoritas

1.

Fumo mucho estos días, bueno ya desde hace unas cuantas semanas…
Es la angustía.
También bebo mucho en los últimos días; estoy que no paro.
Bueno ya desde hace unas cuantas semanas…
Es la angustia.
Sí, sí, de acuerdo, pero establecer la mencionada relación es como de párvulos, pienso.
Y ello a pesar de que es del todo indiscutible.

2.

Son las diez y media de la mañana en Cartagena de Indias.
Me he levantado hace un rato.
Pero en la casa no hay nada para desayunar.
Desde que estoy aquí apenas he tomado café;
alguna vez tras la cena, poco más.
Pero tengo que hacer la maleta y hay un revoltijo de ropa a los pies de la cama.
Así que fumo, miro la ropa desordenada, escucho el rugir del mar caribe desde la ventana abierta y pienso en la autoritas. Bueno, me gustaría pensar en ello cuando, de hecho, no lo hago.
La autoritas romana, y me refiero sobre todo a la cuestión del atributo que se desprende de dicha concepción. No tanto al reconocimiento o la condición poderosa de la palabra.
No, sólo pienso en el atributo de quien la práctica.
De cómo cerciorarse de ello sino es a través de las palabras y actos de los otros.

3.

Pero enciendo otro cigarrillo.
Y sólo me quedan cinco. Ahora fumo Marlboro Mild (3000 pesos). Por joder, yo qué sé.
Pienso, mientras estoy echado en la cama, el mac sobre las rodillas, pienso en que las amistades cercanas siempre me han echado en cara que tengo demasiado tiempo libre.
Tener demasiado tiempo -paradójicamente- lo vuelve a uno idiota.
Porque quiere uno entonces pensar todas las ideas, poseer todas las ideas, y no consigue sino crearse uno mismo un laberinto infame.
El tiempo libre crea una cárcel espantosa sobre uno.
De ahí a convertirse en un diletante hay un solo paso, me parece.
Sólo que tengo la sensación de no disponer de ningún auditorio.
Y, en cualquier caso, cuando lo encuentro, así sea en sueños, siempre lo hallo vacío, como la maleta que espera ahora por la ropa.
Quizá, al fin, lo único que cuente es tener autoridad sobre uno mismo, sobre los devaneos de ideas que le sobrevuelan a uno mismo.
Saber governarse, ser existencialista puro.
Tal vez sea lo único que cuente.

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