Comienzos & Finales

Resulta triste robar / pero más triste es pedir

Xabel Vegas & Las uvas de la ira

1.

“My world is compressed” [1]

Así comienza la novela Craking India de Bapsi Sidhwa.

La infancia siempre es una suerte de mundo comprimido.

Los afortunados van abriéndose paso a machetazo y consiguen vencer dificultades, meten pie en los márgenes del río y, zapatos llenos de lodo, se aprestan a hundirse en las colinas y soñar con las veredas.

Esto es la vida, más o menos. Correr, correr correr… pero con superelegancia, tanto como si solamente se caminara con la mayor insidiosa nostalgia de un futuro que ya se intuye.

Un caminar mucho mucho, así: sacando los pies del fango para acabar dándote cuenta de que estás haciendo el mismo ímprobo esfuerzo

y, sin embargo,

el suelo es liso suave de parqué

y, sin embargo,

han pasado treinta años y tú sigues esforzándote lo mismo mismito

y, sin embargo,

corres corres corres, pero solo caminas.
Esta es tu vida: un mundo siempre comprimido por los obcecosos deseos de tu corazón.

Un mundo en el que sólo te satisface la tragedia.

Pero qué hermosa, al fin, piensas.

La tragedia:

jardines desolados y cómicos como piscinas con ranas y agua verde y hojas de palmera marchita que le lamen decadentes la superficie mohosa y lamen lamen lamen con una hermosa alegría de geriátrico.

2.


Los comienzos y los finales se parecen en esto: en que son de puro comprimido.

Esta es la verdad.

Lo del medio, la vida podríamos decir,

es una suerte de barriga de de vaca rumiante, que se lleva a la boca todo lo que pilla y, poco a poco, se va dando cuenta de que será lo último,

y se deshincha y deshincha hasta volverse ternero y, al poco, pues cadáver. Y ya está.

Por eso mejor llevarse a la panza lo que sea, por si acaso, que siempre vendrán tiempos peores.

Y no, pedir no es que sea cosa triste, es cosa de nenazas.

3.


Así termina el primer capítulo de
Crackin India:

“There he lies, the ferocious beast of my nightmares, looking toothles and innocent… lying in wait to spring, fully dentured, into my dreams”.

Pues eso:

hierba fresca amontonada en el estómago que se va pudriendo sin tiempo a que la degustemos debidamente, pues a nada que nos encantemos nos arrean la dentadura postiza.

[1] Bapsi Sidwha. Cracking India. Milkweed Editions. Minneapolis, Minnesota. 1991.

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