Fantasmas

pero la memoria es también una perversión, ¿no cree? Es más incente el olvido, más puro, la criba del olvido es lo que nos permite seguir viviendo. Y amando [...] la memoria sólo es un espejo por donde desfilan los fantasmas. y, ¿para qué?, dígame [1]

1.

Abandono el libro en la página 176.

El libro de José Carlos Llop; El mensajero de Argel, se llama.

Tiene una portada muy bonita, hermosísima, con una chica morena y oriental y una pecera detrás,

aunque resulta algo kitsch.

Es del pintor Dis Berlin, que es amigo de Llop (lo dice éste en la adenda).

Me recuerda demasiado a Angosta, la novela de Hector Abad Faciolince. Fue un libro que me regaló una mujer que amé mucho, el de Faciolince. En un aeropuerto caribeño.

Un libro que me resultó detestable. Un libro que creo está enterrado por otros libros en cajas amontonadas en alguna habitación de casa de mi madre. Dentro yacen tres fotografías de esta mujer amadísima.

Al despedirnos,

ya en la cola para pasar el control,

confiando en esa provechosa incertidumbre de los amantes, me regaló ese libro, Angosta.

El libro estaba dentro de una bolsa.

En su dedicatoria decía: así es Colombia, según se describe en este libro;

sé que no te gustará, pero a mi me encantaría que volvieras.

Además había un llavero con los colores de españa que me había hecho el hijo de su hermana.

Un llavero horterísimo.

2.

El libro de José Carlos Llop es de la Biblioteca Sant Pau Santa Creu.

Es un libro extraordinario, porque lo puedes devolver.

No trae dedicatorias ni hay fotos de ninguna persona querida en su interior.

Es un libro aséptico, por así decir.

Aunque a mí me trae cientos de resonancias de otros muchos libros. Supongo que a pesar de su autor, pues éste pretendía engrandecer el libro con ello -sospecho- y en mí ha surtido el efecto contrario.

He dejado escrito en la página 176:

No he podido pasar de aquí. si tú tienes una buena razón para que lo haga, cuéntamela. jsdemontfort@gmail.com

Entonces, volveré aquí.

Gracias.

[1] José Carlos Llop. El mensajero de Argel. [Pág 160]. Ed. Destino. Barcelona 2005.

There are no comments on this post

Leave a Reply